Crisis de crecimiento

Crisis de crecimiento

Julio 18, 2016 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

Un amigo, de la escuela sarcástica, tenía un dicho: “cuando un muchacho crece, o le agrandan la ropa o tienen que ir recortando al muchacho”.Este dicho cae como anillo al dedo a las ciudades que crecen sin planificación ni respuestas apropiadas, como Cali, en donde ha habido un aumento poblacional con irrigación territorial no ordenada. Como no se puede recortar al muchacho, hay que estirarle la ropa, es decir, permitir que se agrande la ‘ciudad’, casi siempre llevada de cabestro por circunstancias erráticas, con una cantidad de medidas que por regla general no producen soluciones, dado que la velocidad del crecimiento las rebasa y la gente en cuestión tiene problemas de adaptación. Esto hace que los alcaldes, a medida que el crecimiento físico y humano de su ciudad y sus manifestaciones conflictivas brotan, queden, como decía otro amigo sarcástico, como el campesino en el mercado “corriendo atrás de los pollos que se le han volado de la canasta”, o, mejor dicho, corriendo para que los pollos de la problemática del crecimiento no lo alcancen y lo picoteen.Esta figura hace que el manejo de los factores que componen la funcionalidad de la ciudad requieran del máximo de acierto, so pena de que se salgan de cauce y destruyan el orden urbano, y por ende el porvenir de la ciudad, pues si algo ahuyenta es el desorden.Es difícil definir prioridades pues en la ciudad convergen todos los factores que conforman el funcionamiento del ‘reloj-ciudad’ que si está bien sincronizado da la hora pero si no, nos deja perdidos. Hay algunos factores que rigen la vida como la movilidad, que le permite a la ciudadanía desplazarse puntualmente, según su necesidad personal y laboral, a la industria y al comercio abastecerla, a la administración administrar, cosa que tiene que ver con la ‘actitud’, o sea hacer creer a la ciudadanía que vive en una ciudad, y se comporte como ciudadano, todo esto en beneficio del ‘costo ciudad’, factor importante para la competitividad de ella, su atracción, permanencia de empresa y su supervivencia en el mapa.Muy importante para el éxito de las soluciones que se ponen en práctica es su integralidad y coincidencia, caso del pico y placa, exorcismo pensado para pretender hacer correr los carros existentes por donde no caben debido a la estrechez vial y al desorden del espacio público, mientras periódicamente se meten más carros nuevos, y se dejan construir más estorbos, no es solución para la movilidad, que queda derrotada por la ausencia de planificación, y más importante, su aplicación. El ‘episodio MIO’ es una repetición del sainete pico y placa.Esto conduce a pensar que la Administración Municipal ha estado desconectada entre sí y que el plan de desarrollo no pasa del papel. Nuestra planeación municipal no se ha hecho con el principio de ‘prever para proveer’, es decir visualizar los acontecimientos futuros por medio de la prospectiva, para proveer los medios y controles para evitar que el crecimiento, en vez de servirnos para cristalizarse como progreso, nos atropelle.

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