A desandar lo andado

A desandar lo andado

Diciembre 21, 2011 - 12:00 a.m. Por: Ode Farouk Kattan

A no otra cosa equivale la idea que están lanzando Alemania y Francia como posible salida para la crisis de la eurozona y de contera de la Unión Europea.Cuando, luego de la Segunda Guerra Mundial y realizandose el Plan Marshall de reconstrucción de algunos países de Europa Occidental decidieron conformar un mercado común para agregar un componente dinamizador a las economías que se estaban recuperando de los daños de la guerra, le dieron un ejemplo al mundo de sinergia económico social. Paralelamente, pretendían lograr que, a través de un bienestar común los países dejaran de lado rencillas y rencores ancestrales para erradicar la guerra como única forma de resolver diferencias y contrastes.El Mercado Común Europeo se convirtió así en un importante instrumento y ejemplo que presagió mejores tiempos para Europa y el mundo. Recordemos el episodio de los eurodólares y su efecto en el comercio mundial.Sin embargo, a poco tiempo de su creación éste esquema comenzó a sufrir modifcaciones, algo en su estructura, mucho en su entorno. La Guerra Fría (EE.UU.-URSS), la maldición del Siglo XX, peor que las guerras calientes, con secuelas en el XXI, comenzó a agregarle, gracias a la superposición territorial y de intereses conexos con la Alianza del Atlántico Norte, Otan, factores adversos, como el gasto militar, y la propensión a tomar decisiones signadas por la imposición de intereses políticos, y fue así como se fue deformando, por la recepción de países que no tenían la misma dinámica.La caída del comunismo en Rusia fue otro factor de distorsión, pues la reunificación de Alemana fue el catalizador para que países de la Europa Oriental, antiguos socios de la ex Unión Soviética en lo económico y en lo militar, quisieran unirse al epicentro del progreso que ya era la Unión Europea. Nuevamente razones políticas influyeron en decisiones que debian ser pragmáticas, y muchos países disímiles se metieron en el conjunto, y a pesar de que las condiciones para unirse a la Unión eran estrictas en materia de organización política y económica, la premura política hizo que se tomaran decisiones equivocadas, tanto recibir en países problema, como a no recibir a Turquía en la UE, cosa que hoy tiene consecuencias importantes en el Medio Oriente.Cuando ya estalla la crisis hace tres, cuatro, cinco o más años (nadie sabe por qué la euforia de algunos indicadores, como las bolsas sirvió de cortina de conveniencia para no verla, se ‘descubre’, ya con la responsabilidad de una moneda comín, el Euro, que la disciplina económico social y política, pilar de cualquier integración a un colectivo, se había roto y que la UE tenía países fuertes y países lastre, y mentirosos además. El plan de salvamento que se inició demostró que había ya diferenciales tan grandes entre unos y otros que no era razonable pensar en homologarlos sino con medidas retrógradas radicales, como retomar el camino de la integración revisando y corrigiendo errores, entre ellos el de haber permitido que una unión puramente comercial, de libertad aduanera, se había desbocado a un territorio sin fronteras, virtualmente con supra-nacionalidad comùn y libre paso poblacional con derechos, cosa que provocó una movilidad laboral que hoy es uno de los peores lastres y motivos de conflicto, pues la idea original era que cada cual progresara en su terruño y lo mejorara sin perjudicar a los otros socios.Las buenas iniciativas son siempre víctima, a través de la historia, de las deformaciones que sufren por dinámicas perversas disfrazadas de tentadoras ideas novedosas. Estamos igualito a cuando Dios tuvo que echar a Adan y Eva del paraíso. Excepto que doña Merckel y don Sarkozy no son Dios, ni los países a echar se van a dejar.Con el agravante de que no se les ven muchas ganas de reformar sus vicios.

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