Tres países sin gobierno

Junio 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

Parece mentira: los españoles, los brasileños y los peruanos, una población combinada de 270 millones de habitantes, no logran saber con claridad quién es su presidente. Por diferentes motivos y en distinta medida, tanto el segundo país más importante de Europa como el más grande de América Latina y el más antiguo de este hemisferio viven vacíos de poder que dejan a sus habitantes sin un gobernante claro. Lo más llamativo es que se trata de tres democracias con alternancia de poder, partidos políticos, parlamentos funcionales y sistemas judiciales relativamente independientes. En los tres casos queda claro que para elegir presidente no basta celebrar elecciones.En España la falta de gobierno lleva ya seis meses, desde que los resultados electorales en diciembre no arrojaran una mayoría que permitiera gobernar. El fenómeno se debe al nacimiento de partidos insurgentes de izquierda (Podemos) y centroderecha (Ciudadanos), que interrumpieron el bipartidismo que gobierna desde el fin del franquismo en 1975. Los tradicionales Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (Psoe), tras la reciente crisis económica y como resultado de tropiezos, excesos, y miopía, perdieron parte del apoyo de los votantes y abrieron campo para que nuevas agrupaciones de protesta se convirtieran rápidamente en alternativas de liderazgo. El voto de diciembre obligaba a los cuatro partidos a buscar coaliciones para gobernar. Los españoles, poco acostumbrados a negociar, se gastaron seis meses intentando fórmulas de alianza. Y nada. Ni la intervención del Rey ni la recuperación económica evitaron que el país se fuera a nuevas elecciones, a celebrarse el próximo 26 de junio, seguramente con similares resultados. Mientras tanto, con un Mariano Rajoy en funciones y sin verdadero poder, los españoles arrancan el verano sin mandatario, y el protagonismo político de España empieza a esfumarse de la arena política global.Al otro lado del Atlántico, la situación no puede estar peor. En Brasil, la presidenta Dilma Rousseff, apartada de su cargo por 180 días durante su polémico proceso de juicio político, prepara con apoyo ciudadano su defensa ante la Corte Suprema. Mientras tanto, el gobierno interino de Michel Temer, instalado mientras dura el juicio, no ha sido la solución esperada por muchos. Su gabinete de superhombres blancos ha perdido en solo dos semanas a tres ministros acusados de corrupción y, entre tanto, se especula que la aplanadora judicial brasileña tiene a otros entre ojos. Los congresistas que votaron para sacar a Dilma también están investigados y circulan rumores de un regreso de la presidenta antes de las Olimpiadas de Río. La economía, por su parte, no levanta cabeza y hasta los expresidentes Lula y José Sarney terminaron investigados.En el Perú la elección del domingo, donde 23 millones de ciudadanos debían escoger entre el fujimorismo de Keiko y el pragmatismo liberal de Pedro Pablo Kuczynski, terminó empatada. Después de varios días, venció PPK en las urnas, con un congreso dominado por Keiko y un país dividido entre los blancos de Lima y las minorías del sur. Seguirá un camino tropezado y lleno de negociaciones entre frágiles aliados.Los habitantes de tres países libres, modernos, con economías de mercado e instituciones funcionales viven crisis de mando. ¿Por qué? Se cansaron de lo mismo y de los mismos. No votan por izquierdas ni derechas sino por educación y empleo. No quieren abusos de poder sino oportunidades de progreso. No piensan en socialismo ni en derechas sino en igualdad e inclusión. Y los partidos se quedan cortos. La crisis económica, la corrupción de los políticos, las nuevas clases medias y la tecnología que conecta la juventud han cambiado para siempre el color de la democracia.Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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