Rajoy contra viento y marea

Rajoy contra viento y marea

Octubre 29, 2016 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

España vuelve a tener gobierno tras dos elecciones sin mayoría, y diez meses de indefinición y crisis política. Este fin de semana se posesiona nuevamente como presidente del gobierno el conservador Mariano Rajoy, quien estuvo a la cabeza del país desde el 2011, y desde diciembre de 2015 ejerce sólo como presidente en funciones. Después de meses de enfrentamientos entre los partidos de oposición, y búsqueda de fórmulas para lograr coaliciones, se deshizo el nudo cuando el partido socialista (Psoe) aceptó abstenerse en la votación de investidura, superando así el largo bloqueo político.Rajoy gobernó a España durante una época de profunda recesión, echó a andar un doloroso programa de austeridad, y ha enfrentado escándalos de corrupción y abuso de poder en su partido. Sin embargo, hoy es el segundo presidente europeo, después de Enda Kenny en Irlanda, en ser reelegido tras implementar planes de austeridad. España, que quedó con un desempleo superior al 25%, hoy, tras medidas de choque, crece más rápido que el resto de Europa, a una tasa del 3,2%. Y Rajoy, quien fue blanco de multitudinarias protestas callejeras, críticas de partidos insurgentes que aparecieron en los últimos años, amenazas de separatismo catalán y un sabor de descontento general, permanece como el imperturbable sobreviviente de un ciclón demoledor.¿Por qué aguantó Rajoy? Hasta sus detractores se asombran ante su temperamento inmutable, que achacan a su sangre gallega. Permaneció inmóvil, sin hacer mucho y sin demostraciones públicas, durante los diez meses de crisis. Mientras los opositores se peleaban el micrófono y se rompían internamente, el líder del Partido Popular mantuvo la unidad interna y se dedicó a aguantar. Otros aseguran que sobrevivió porque en España no hay movimientos nacionalistas de derecha que perturbaran el equilibrio del partido de gobierno. Mientras fuerzas antiestablecimiento se tomaban a Europa con la creación o fortalecimiento de partidos de extrema tendencia antiinmigración, como el Frente Nacional en Francia, Ukip en Reino Unido, y otros, entre la derecha española ha predominado, como asegura el Wall Street Journal “la vieja guardia, que es una base de votantes mayores y confiables”. Los conservadores españoles no están divididos. La recuperación económica, aunque modesta, también favorece el status quo. El país parece haber sobrevivido lo peor de la crisis económica, y aunque las cifras de empleo siguen por los cielos, se ve la luz al final del túnel. Además, el país tampoco ha sido víctima reciente de terrorismo que prenda fuego al debate migratorio, y en general la población está de acuerdo con pertenecer a la Unión Europea. No parece ser un caldo de cultivo para el populismo xenofóbico.Hay quienes afirman que Rajoy logró ser nuevamente presidente, no por sus cualidades de liderazgo, sino porque los otros son peores. El Partido Socialista Obrero Español, Psoe, el mismo de Felipe González, quien gobernó España desde 1982 y 1996, y que del 2004 al 2011 tuvo al mando a José Luis Rodríguez Zapatero, está desdibujado. Su candidato Pedro Sánchez demostró ser un líder débil que no entusiasmó a los votantes y dividió al partido. Y también enfrentó el Psoe sus propias crisis de corrupción y de directivos investigados.Por su parte, los partidos insurgentes; Ciudadanos, de centroderecha y Podemos, de izquierda, tampoco encontraron la fórmula para llegar al poder. El primero palidece en el parlamento y el segundo, golpeado por líos y divisiones internas, ha demostrado ser más efectivo como movimiento de protesta que como partido político formal.La capacidad de aguante de Mariano Rajoy no es necesariamente un atributo admirable. Se le critica la falta de contundencia y transparencia, el silencio ante los medios y un carisma inexistente. Pero en un mundo acostumbrado a los soundbites, los pronunciamentos incendiaros, los ataques mordaces y las frases memorables, hay lecciones qué aprender de este gallego que a pesar de acusaciones de malos manejos y dos elecciones sin mayoría, llega al gobierno como una especie de ‘mal menor’ para 46 millones de españoles.Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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