Nostalgia de Obama

Nostalgia de Obama

Octubre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

Hace unos meses dio vuelta en las redes sociales un video casero en el que Abella Tomlin, una niña de cuatro años, rompe a llorar cuando la mamá le comenta que Barack Obama pronto no será más el presidente de Estados Unidos. Adela, con lágrimas en los ojos, afirma: “No necesitamos otro presidente. ¡Ya tenemos uno!”.Al presidente Barack Obama le quedan menos de 100 días en la Casa Blanca. Para todos los efectos es un 'lame duck' o pato cojo, un dirigente en su ocaso y sin poder. Podría pasar inadvertido en medio del calor y la vulgaridad de la campaña presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton, donde el sexo, el abuso a mujeres, las inconsistencias, las mentiras y el escándalo son el plato del día.Avejentado y canoso tras ocho años en la Casa Blanca, criticado por no completar la reforma migratoria, por su plan de salud y por no evitar las matanzas entre policías y afroamericanos, Obama se enfrenta además a un Congreso republicano cada vez más reacio a darle la más mínima victoria legislativa. Su política exterior con Cuba, Rusia, Irán y Siria es comidilla de la oposición, que lo tilda de arrodillado e inconstante.Hoy, a menos de un mes de las elecciones en las que los americanos se enfrentan a lo que para muchos es un “hombre deplorable” y una mujer que no entusiasma, empieza a tomar fuerza la nostalgia colectiva por la presidencia de Obama. Lo que vamos a extrañar, dentro y fuera de Estados Unidos:1. La ausencia del escándalo. Sobre la presidencia de Obama no recaen sospechas de corrupción, ni dramas internos, ni noticias para los tabloides de amantes, ni videos escondidos. En los últimos años, sólo para comparar con el resto del continente, al ya fallecido alcalde de Toronto lo pillaron fumando crack, al presidente de México se le acusa de favorecer contratos a cambio de lujosas viviendas, hay dudas sobre el yerno de la serísima mandataria chilena, en Brasil se expulsó a la presidenta, en Argentina hay dudas sobre fiscales muertos, y en Colombia hubo líos en campaña de ‘hackers’ e infiltrados. Mientras tanto, la tormenta mayor de los Obama ha sido un video en el que la hija mayor de la familia parece fumar marihuana en un concierto de verano.2. El imperio de la sensatez: Obama no piensa que Estados Unidos es el policía del mundo, ni parece creer en la supremacía moral de los americanos. En sus decisiones de política internacional es cauteloso (a veces demasiado) favorece el diálogo multilateral, la conciliación, las medidas económicas, y el consenso por encima del poderío militar. Ha escogido abrir las puertas del diálogo con enemigos tradicionales como Cuba e Irán, y esquivado una intervención militar en Siria a pesar de críticas y errores. El apodo ‘no drama Obama’ lo sigue acompañando hasta los últimos días de su mandato.3. Obama, un presidente ‘cool’: Basta con observar la forma como sube corriendo las escaleras para pronunciar un discurso, oírlo cantar unas notas de una canción de jazz, sentarse a bromear con los comediantes más agudos de la televisión nocturna, jugar básquet con sus colegas, o intercalar frases con humor en sus discursos, para darse cuenta del singular estilo y la gracia de este presidente. No es fácil imaginarse a Hillary Clinton, ni mucho menos a Donald Trump en esas. Aunque parezca frívolo, el factor ‘cool’ ayuda a conectar con los jóvenes, las minorías y los americanos de a pie, quienes se sienten identificados con un líder que parece un vecino más.4. Michelle Obama: La Primera Dama se ha convertido en una poderosa política y en una voz fuerte y sin estridencias a favor de las mujeres. Se extrañarán sus discursos claros y valientes en contra de Donald Trump, su trabajo contra la obesidad, y su claro papel de madre moderna y trabajadora. Basta con imaginarse a Bill Clinton ni Melania Trump reemplazando a Michelle para romper a llorar, tal y como lo hizo la pequeña Aiella Thompson.Sigue en Twitter @Muni_Jensen

VER COMENTARIOS
Columnistas