Hombres caprichosos

Agosto 04, 2017 - 11:40 p.m. Por: Muni Jensen

Parece que agosto es el mes de los hombres voluntariosos y arbitrarios. En varios rincones del planeta han salido a relucir las andanzas de líderes de diferentes ámbitos que, con o sin éxito, hacen y dicen lo que les da la gana. Y una manotada de expresidentes, futbolistas, dictadores, empresarios y cantantes caprichosos están dando de qué hablar. Los caprichos, “ideas o propósitos que se forman sin razón aparente”, no siempre son malos. (Los Caprichos de Goya, ochenta grabados que criticaban la España del momento, hacen parte de la obra maestra de este artista).

Encabeza la lista Nicolás Maduro, autoritario, peligroso, y destructivo. El mundo ha sido testigo del colapso de Venezuela bajo su régimen de represión, y ni las sanciones de Estados Unidos, ni la condena del Papa Francisco, ni las masivas protestas ciudadanas, ni mucho menos las tardías declaraciones de sus vecinos latinoamericanos han detenido su plan de consolidar un régimen totalitario. El país colapsa y el mundo es testigo impotente. Caprichoso cruel.

En los Estados Unidos de Trump, el berrinche del mes fue por cuenta de Anthony Scaramucci, el auténtico lobo de Wall Street que dio de qué hablar en su fugaz paso por la dirección de comunicaciones de la Casa Blanca. Este personaje con nombre de mosquetero insultó a todos sus colegas, se convirtió en protagonista al punto de opacar a su egocéntrico jefe y cayó en desgracia por ignorar el nacimiento de su bebé al tiempo que su mujer se divorciaba por considerar que su ambición de acercarse a Trump era desmedida. Duró diez días en el cargo. Caprichoso insensato.

En el mundo del fútbol las pataletas son comunes. Pero la que más acaparó la atención fue el traslado del carismático delantero brasileño Neymar Jr. del Barcelona al París Saint-Germain. Después de semanas de especulación, amenazas de demandas de un equipo y del otro, peleas en los entrenamientos y mensajes contradictorios en las redes sociales, se imprimió esta semana su nueva camiseta del PSG con el número 10, recordándole a sus fans que este maestro del balón ya no quiere ser la sombra de Messi. Mientras tanto, mientras lloran sus seguidores y los directivos se pelean el traslado más costoso de la historia del fútbol, Neymar, sonriente, dice que “siguió su corazón”. Caprichoso simpático. Y millonario.

Vicente Fox, expresidente de México de 2000 a 2006, parecía haber caído en el olvido. Este personaje, que se hizo famoso tras su amistad de bota tejana con el expresidente George W. Bush, ha sido objeto de burla en ambos lados de la frontera por su estilo “cowboy” y por permitir, según sus críticos, el aumento del narcotráfico en su país. Hoy es un héroe de las redes por sus críticas e insultos a Trump, y más recientemente por un irreverente vídeo que lo ridiculiza mientras le explica al americano por qué los mexicanos no van a pagar por la construcción del muro en la frontera. Caprichoso creativo.

Hay muchos más ejemplos: Elon Musk, fundador de Tesla, los futuristas vehículos eléctricos. Ante la cancelación de más de 60 mil pedidos de su nuevo modelo y las pérdidas de su compañía, da la vuelta a los que se quejan de las demoras y los sobrecostos, justificando con asombrosa inteligencia emocional su interés por la seguridad de los pasajeros. Caprichoso innovador. Justin Bieber, ídolo juvenil, atropella fotógrafos y fue expulsado de China. Cancela conciertos y ha pisado banderas. Pero llena los auditorios y sus canciones son pegajosas. Luego explica cómo sus inseguridades y sus relaciones fracturadas son la causa de su comportamiento. Caprichoso con talento. Y tantos más, fáciles de reconocer en nuestro propio país, que adoptan, sin razón aparente y con relativa impunidad, posiciones radicales y actitudes infantiles que a veces son llamativas, y otras veces tan dañinas. Caprichosos colombianos.

Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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