Hombres blancos asustados

Noviembre 14, 2015 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

Los debates televisados entre los candidatos republicanos en Estados Unidos parecen más un ejercicio de paranoia y farsa que una plataforma para hacer propuestas serias. Son más circo que tertulia política. Y es porque los republicanos se han convertido en el partido del miedo.Al escuchar los planteamientos de los candidatos está claro que le hablan al núcleo del partido; a los llamados “hombres blancos enojados”, mayores, religiosos, y a la extrema derecha del conservatismo.La personificación de este grupo es Donald Trump, que representa al hombre racista, misógino, políticamente incorrecto, amigo de las armas y de las grandes corporaciones, e indiferente ante las minorías. Su discurso beligerante atrae a un grupo de norteamericanos que vive en pequeños pueblos, tiene poca educación, y cree que Estados Unidos debe recuperar su grandeza. Es por esos votantes que Donald Trump vocifera sobre construir muros en la frontera con México, se burla de las mujeres, y defiende el porte de armas. Así garantiza el apoyo fiel de un 20% del electorado de ese país.Y no es el único: el neurocirujano Ben Carson afirma que una intervención del más allá le quitó su temperamento violento. Marco Rubio, senador por la Florida, reclama un mayor poder militar para que los Estados Unidos vuelvan a ser la primera potencia del mundo. Y el hijo de hispanos Ted Cruz rechaza el cambio climático, el matrimonio gay y el aborto. Jeb Bush, que como gobernador de la Florida hizo multimillonarios recortes de impuestos y está de acuerdo con el porte de armas, ya es considerado “demasiado moderado” para su partido porque cree en la inclusión de las minorías y no quiere expulsar a 12 millones de inmigrantes a sus países de origen.Los hombres blancos enojados obligan a los candidatos del partido que fue de Abraham Lincoln a hacer campaña desde el ala derecha. El lío para el partido es que si bien los republicanos extremistas alcanzan las mayorías en el Congreso, no han logrado llegar a la Presidencia en los últimos 23 años. Estados Unidos ya no es tan blanco, ni tan protestante, ni tan viejo, ni tan conservador. Pasará de ser 85% blanco en 1960, a 43% en 2060, según informes del Pew Research Center. En dos generaciones más, los blancos serán la minoría.Según la revista estadounidense Salon, esta realidad aumenta la inseguridad y el miedo entre estos republicanos, que a través de su mente cuadriculada ven cómo van perdiendo su vigencia. Esta vieja guardia, que acumuló poder durante décadas, lleva los últimos 12 años sometida a los gobiernos de presidentes demócratas, y ocho bajo el mando de un afroamericano progresista, pacifista y pragmático.En los últimos 20 años, los ‘hombres blancos enojados’ han aguantado cambios legislativos en salud pública, matrimonio entre homosexuales, legalización de marihuana, política migratoria, reducción en el gasto militar y apoyo a las causas de la mujer. Ni siquiera las mayorías republicanas en el Congreso han podido detener esta ola liberal.El Partido Republicano, ese que fue de Abraham Lincoln, y tambien de Teodoro Roosevelt y de Ronald Reagan, debe reinventarse si quiere llegar a la Presidencia. Porque si se empeña en resucitar aquella ‘América’ grande del pasado con un discurso de exclusión y miedo, se dará de bruces contra la realidad.Esa ‘América’ tan añorada ha dejado de existir, y la actual campaña presidencial, que terminará en las elecciones del 8 de noviembre del año entrante, es el último suspiro exasperado del hombre blanco.

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