El fin de las siglas

El fin de las siglas

Diciembre 24, 2016 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

Este año entraron a la lista de especies en vía de extinción una serie de siglas que por tres generaciones han sido parte del ‘diálogo ilustrado’ mundial. La UE, el FMI, la ONU, la OEA, la Fifa, el Nafta, la Otan, y casi, al menos como los conocemos, los EE.UU, han perdido credibilidad, norte e identidad. Lo preocupante es que hasta el momento no hay una nueva conformación de iniciales ni un nuevo equipo de protagonistas que pongan orden al caos global, ni que muestren como se ha rearmado el partido hacia adelante. La venerada Unión Europea, concebida en 1993 y conformada hoy por 28 países, puso reglas de juego al sueño de una región con libre intercambio de bienes, personas y capitales. Hoy está fracturada no solo por el sonado Brexit del pasado mes de junio, sino por la falta de estabilidad económica en los países miembros y el virus contagioso del nacionalismo y la xenofobia. Ya los términos de moda son Grexit, Frexit y eurosceptic, con los que se bautiza la posible salida de Grecia y Francia de la Unión y el rechazo frente a la idea de una Europa unida, y sus intenciones empiezan a sonar a castillo de naipes. Solo Alemania, con Angela Merkel agarrada al timón, parece detener el huracán.La Organización del Tratado del Atlántico Norte, (Otan) aquel club de defensa colectiva creado en 1949 como pacto militar solidario entre Europa y Estados Unidos, hoy tambalea ante otros vientos cruzados. Casi todos los países miembros incumplen con sus aportes económicos, Donald Trump torpedea desde adentro, y Putin pesca en río revuelto para desestabilizar la alianza y acumular poder.La desdibujada Organización de Naciones Unidas (ONU), no están en mejores condiciones. Su alcance como fuerza de paz y protección de derechos humanos es cada vez más limitado, y la Secretaría General se convirtió más en trampolín político que en la silla del poder mundial. En los últmos días se ha sabido que el saliente Ban Ki Moon aspira a la presidencia de Corea, y pocos se han aprendido del nombre de su sucesor, el portugués Antonio Gutierres. El Fondo Monetario Internacional, aquella institución odiada por los trabajadores y gobiernos de izquierda del mundo, por imponer como condición de ayuda una receta única de austeridad, hoy es conocida más por los escándalos de sus directores generales que por su capacidad de salvar económicamente a los países en crisis: Rodrigo Rato es investigado en España por corrupción, el francés Dominique Strauss Kahn, dimitió tras un sonado caso de agresión sexual, y la actual Christine Lagarde, declarada culpable esta semana por negligencia durante su paso por el ministerio de economía francés. Debilitado desde la cabeza arrancará el año el FMI.En los deportes tampoco hay tregua. Ni la Fifa ni la Uefa se han salvado de los excesos. De Sepp Blatter a Michel Platiní se habla en función de goles criminales y no deportivos. En la OEA el cambio de mando no tiene visible impacto, salvo por el envío de unas cartas bien recibidas y poco diplomáticas contra Maduro del nuevo Secretario General. Y las siglas que bautizan los acuerdos de libre comercio, también están en veremos. Ni el mexicano Nafta ni quizás el colombiano TLC se salvarán del proteccionista Trump, y los acuerdos que cocinó Obama para que Estados Unidos se integrara con Europa y Asia se quemaron en la puerta del horno.La abreviación más famosa del mundo, EE.UU. o USA, también se está reescribiendo. No ha llegado el 20 de enero, en el que el impredecible Donald Trump se siente en la Oficina Oval, y ya el remezón que ha causado parece desbaratar desde dentro los pilares del país que manda. No hay luces, ni líderes ni siglas a la vista para el año que viene.Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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