Cinco amenazas

Abril 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Muni Jensen

Esta semana se llevaron a cabo en Washington las llamadas Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A esta cita anual acuden los ministros de finanzas de casi todos los países del mundo, periodistas, académicos y expertos economistas. Aparte de producir un gigantesco trancón de una semana en el centro de la capital de Estados Unidos, de esta cita nacen una serie de predicciones que se convierten en la verdad revelada de la economía global. Pero, ¿qué tanto aciertan los sabios mundiales de los números? El título del informe de este año es ‘Crecimiento demasiado lento por demasiado tiempo’. Aparecen en el largo texto algunos mensajes contundentes: las economías mundiales están estancadas, y aunque no hay grandes sobresaltos, existe el riesgo de que regrese la turbulencia financiera. Es decir, no estamos ni bien ni mal y el mundo crecerá al 3,2%. China se recupera, Japón cae. Europa frágil, Kenia en líos. Lo novedoso del informe versión 2016 es que se atribuye a los acontecimientos políticos mundiales la clave del crecimiento o la crisis. El miedo al terrorismo, el virus del zika, el daño al medio ambiente y la demagogia, no solo afectan la estabilidad de los gobiernos sino que determinan el progreso económico. El FMI ha señalado varios riesgos mundiales que aparecieron en su bola de cristal: 1. El ‘Brexit’: El referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea no es solo un asunto de soberanía. Una eventual salida de Inglaterra generaría trastornos en los mercados financieros, en el comercio y en la banca, y tensión en todo el continente europeo donde se podría crear un efecto dominó entre los países vecinos. 2. Los refugiados: La crisis humanitaria creada por miles de familias que huyen de la violencia del Medio Oriente hacia Europa ha avivado a los partidos nacionalistas y alimentado los sentimientos xenófobos en toda Europa. En Alemania, la propia permanencia en el poder de la formidable Angela Merkel está en entredicho por su política migratoria, y podría incluso quedarse sin capitana y sin timón el proyecto económico de la Unión Europea. 3. Brasil: Las dudas sobre la supervivencia política de Dilma Roussef, el gigantesco escándalo de corrupción de varios partidos, el sector privado, el gobierno, los bancos y Petrobras, se han sumado a la crisis económica, arrastrando hacia abajo los números de crecimiento de toda América Latina. Mientras se define el futuro político de Dilma, los números son cada día más preocupantes. 4. El anti-comercio: En Estados Unidos está haciendo carrera en ambos partidos el odio a los acuerdos comerciales. Como herramienta de campaña, culpar del desempleo al comercio exterior es una táctica útil, especialmente entre los votantes asustados por su porvenir. Donald Trump y Bernie Sanders y hasta Hillary son proteccionistas de micrófono. 5. El populismo: El crecimiento de líderes carismáticos que sacrifican el largo plazo por el corto no es solo un fenómeno latinoamericano. Según el FMI, en Europa y Estados Unidos tienen eco los políticos que venden sueños y se oponen a las reformas estructurales, creando con excesos de gasto situaciones de riesgo como las que han vivido Grecia e Italia. ¿Tiene razón el FMI? El récord de aciertos de esta entidad gigantesca y controvertida no es el mejor. En el 2006, solo dos años antes de la crisis financiera, el panorama que pintaron desde la primavera washingtoniana era glorioso. No predijeron el colapso de los bancos ni la década oscura que seguiría. Suelen esconder en lenguaje técnico pronunciamientos ambiguos y toman una foto de la economía global desde las alturas académicas. Revisan sus cifras, casi siempre a la baja, un par de veces al año. Sin embargo, no es conveniente ignorarlos, aunque quizás a la próxima reunión en Washington deberían invitar a los ministros de gobierno y no solo a los de economía. Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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