Tronos

Tronos

Diciembre 25, 2017 - 11:45 p.m. Por: Miky Calero

Me estoy viendo por primera vez una serie, ‘Juego de Tronos’, berraca producción y súper enganchadora, excelentes diálogos y muchas reflexiones. Claro, es obvio que me identifique enormemente con los salvajes y poco con las familias de los reyes y toda su soberbia. Me dolió mucho cuando mataron a la Salvaje Ygritte, pelirroja hermosa y su enorme valentía revolucionaria. Me gusta mucho el enano Tyrion Lannister y su manera pausada de resolver las cosas.

También me gusta mucho la mona, Reina de Dragones, Daenerys Targaryen, que lucha por llegar al trono para impartir justicia y acabar con la esclavitud y el maltrato.

Claro que mi héroe es Jon Snow y su fiel amigo Sam, siempre pensando en el bien común, incluyentes y arriesgados.

Pero la reflexión más grande que encuentro es que las épocas feudales no han terminado. En la serie, menos de diez familias se peleaban por quedarse con el trono, lo mismo que pasa en Colombia y muchos otros países. Acá las familias que controlan el país son contadas con los dedos de las manos y un puñado de las mismas que han manejado la política por décadas para no decir siglos. Lo mismo, nada ha cambiado… Bueno si, algo ha cambiado, en el medioevo los reyes salían a pelear las batallas, ahora mandan a sus escoltas o ejércitos privados a hacerlo.

La población de esas épocas medievales no es comparable con los más de 7 mil millones de personas que hay que alimentar y cuidar hoy en día. Cosa complicada porque el sistema actual está más interesado en vender mercancías, muchas mercancías, cosas que no necesitamos y realmente en el fondo poco le preocupan los recursos naturales o las hambrunas del África o América Latina. Como diría un buen amigo turco ensamblado en Colombia, ‘primero dinero’. Hay que sostener el aparato productivo.

En la serie ‘los Salvajes’ terminaron uniéndose a las fuerzas del otro extremo de la ideología política, se unieron a los ‘Caballeros de la Noche’ que tenían que proteger la muralla que representaba la estabilidad. Acá en nuestro país polarizado no hemos podido hacer que los dos extremos se unan para trabajar por el bien común. Grupos armados tratando de desarmarse y el otro extremo a no dejarlos, a perpetuar la guerra, porque los miedos no les permiten ‘arriesgar’ sus puestos de privilegio, su confort y tener que compartirlo.

Vienen épocas electorales y la oportunidad de renovar la manera de hacer política en Colombia. Ya es hora de que gente nueva participe y puedan darle vuelta a la página. Ya es hora de que las mismas familias capitalinas y del Country se vayan de la escena política y vengan nuevas personas más incluyentes y sociales.

Se vislumbran vientos de cambio, yo estoy feliz por la coalición Fajardo, López y Robledo.

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