Resistencia

Resistencia

Julio 30, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Cuando una sociedad no funciona y es injusta y corrupta, llega el momento en que el pueblo se levanta en contra de sus gobernantes. Desde la antigua Roma hasta los tiempos modernos la maldad tarde que temprano ha caído. Los que escogen hacer las cosas mal, por el atajo, terminan pagando por sus injusticias. Los que se roban la plata de todos nosotros, en forma de contrataciones torcidas en proyectos de infraestructura, de contratos ventajosos en las áreas de la salud, educación y agricultura, por algún lado terminan pagando por su inconciencia. Los torcidos funcionan por un tiempo, pero a la larga caen ¡papá! ¡No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista!, dice el adagio popular.La sociedad moderna tiene sus prioridades invertidas; por encima de todo está la plata. No importa lo que haya que hacer para conseguirla y entre más pronto mejor. Los recursos naturales sólo sirven para arrasarlos en pro de mejorar los índices económicos. Los pueblos autosuficientes son cosa del pasado, ahora le apostamos a la apertura de los mercados sin importar cuánto sufra nuestra propia industria, identidad y cultura. En la globalización esperamos encontrar la solución para volvernos todos iguales, como borregos dirigidos por unos pocos ‘vivos’ que se quedan con todo sin importar que mucha gente, la gran mayoría, aguante hambre. Una sociedad que crea monstruos como los que saquean sin compasión las arcas de todos.Suena un poco duro y pesimista decir las cosas así, sólo quiero ser contundente al hacer esta reflexión. Lo importante es que el bien común de nuestro pueblo debe obligatoriamente estar por encima de todo. Escoger lo nuestro. Por lo cual es importante que estemos concientes que es mejor comprarle los tomates a nuestros campesinos que los que vienen ‘enlatados’ del exterior. Si todos favorecemos a las personas que están en nuestro entorno inmediato vamos a hacer un pequeño pueblo más próspero de una gran nación. Consumir lo de afuera sólo trae más pobreza. No perdamos nuestras costumbres que son las que nos dan identidad y arraigo, copiando siempre lo de los otros. En la variedad está el placer, dice otro adagio. No es necesario que todos pensemos igual, pero sí que nos respetemos el uno al otro.De lo que hablo es de una resistencia pacífica y decidida para no dejar que la suciedad prospere. Tenemos que ser proactivos en contra de la corrupción. Opongámonos a que nuestros bosques sólo sirvan para talarlos. No permitamos más que las compañías extranjeras sean las que exploten nuestros recursos por una pocas monedas, que es lo que finalmente dejan. Seamos coherentes en nuestro pensar y actuar. Hagamos una resistencia común y berraca contra los ‘vivos bobos’. Votemos con conciencia.P.D. El proyecto ‘Cali, Ciudad de las Aguas’ va por buen camino. Al río Canaveralejo ya se le está instalando la tubería y el recolector para llevar las aguas negras a la Ptar y así descontaminarlo. ¡pa’ adelante amigos de lo bueno!

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