"Por contar hormigas..."

"Por contar hormigas..."

Febrero 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

“...se pasaron los elefantes”. Frase que se la oí a un buen amigo durante una conversación referente a que existen casos de patrimonios familiares que se pierden porque los dolientes están ocupados en sus propios asuntos y no le paran las suficientes bolas a cuidar lo ya existente y cuando menos se dan cuenta, ‘ni la soga ni la ternera’.Son tantos los ejemplos que tienen que ver con esto, por estar viendo lo pequeño sin preocuparnos por lo macro, las cosas que de verdad cuentan y que merecen nuestra atención, dejamos pasar lo importante, lo grande. Aplica en todo aspecto de nuestras vidas, como padres, como hijos, como patrones, en fin, en todo, estamos preocupados con maricaditas como piñaticas mientras dejamos pasar grandes oportunidades. Las grandes personas son aquellas que ven mas allá y que toman riesgos, la aparente ‘seguridad’ es traicionera. Por algo Jesús dijo: “No mirés la paja del ojo ajeno cuando tenés un viga en tu propio ojo”.Señores lectores dejo esta reflexión para que todos, incluyéndome a mí, seamos valientes y verracos, pensando en grande, ocupados y no preocupados. Voy a un salto de garrocha.***Benditas cuatrimotos. Este tema es candente ya que hay un malestar muy grande en las laderas de Cali. Realmente las motos no son el problema ya que si se usan para una sana diversión son una maravilla, el problema es de los que las usan. Me refiero a que hay grupos de ‘hijos de papi’ que les quitan los exostos y les ponen resonadores para que hagan más bulla, se meten a toda velocidad por cualquier camino o cualquier finca irrespetando a los habitantes de esas zonas. Sienten un gran poder encima de estos caballos de acero. El impacto ambiental negativo es preocupante, sitios que estaban acostumbrados a un silencio natural ahora sufren del ruido aturdidor de estos motores, pobres animalitos. La vegetación exuberante lleva del bulto por el pasar de las grandes llantas de estos aparatos. Muchos campesinos han tenido que sufrir que estos pelados y sus irresponsables papás los atropellen, pasen por sus fincas sin pedir permiso. ¿Quién tiene la responsabilidad de reglamentar esta actividad? Hacemos un llamado a las autoridades competentes para que pongan en cintura a estos personajes, seguramente los pajaritos y las ardillas se los agradecerán.

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