Plata fácil

Agosto 11, 2012 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Esta historia es real: La nieta de un billonario norteamericano mientras estudiaba en la universidad consiguió trabajo doméstico en casa de una familia adinerada. Interrogada sobre por qué lo hacía siendo nieta de aquel hombre rico y sin necesidad de trabajar, contestó que ya había recibido la herencia de su abuelo. El la impulsó a trabajar para alcanzar sus sueños. “Mi abuelo me enseñó a pescar, me dio la caña más no el pescado”.Muchos casos, no se si la mayoría, pero si muchas de las personas que han recibido todo en la vida sin nada de esfuerzo terminan mal, alcoholizadas, infelices y en ocasiones metidas en problemas. La plata en abundancia no es garantía de felicidad.El trabajar por algo propio, por un sueño, hace valorar lo que se consigue y es muchísimo más sabroso cuando llega poco a poco. La inmediatez, el querer todo ya, hace que la ética quede en un segundo lugar, la plata rápida muchas veces viene acompañada de comportamientos no muy sacros. A alguien hay que tumbar.En el mundo moderno y veloz, donde la tecnología nos muestra todo tan rápido, los pelados de hoy día quieren las cosas ya, la música reggetonera muestra a sus jóvenes cantantes trepados en tabludos yates cargados de trozudas mujeres donde la fiesta arde. Los carros de gama alta son conducidos a toda velocidad por sus protagonistas también cargados de sipotudas monas dispuestas a todo y enloquecidas por el derroche de dinero y la abundancia de juguetes. Todo eso no se consigue de la noche a la mañana trabajando honestamente a menos que sea una estrella encapsulada. Por lo cual estos muchachos estarían dispuestos a todo con tal de treparse en ese estilo de vida. Claro que en tiempo de nuestros abuelos también se hacían grandes fortunas moviendo cercos, apropiándose de ejidos y tumbando viudas, eso, lo de la plata fácil a existido desde tiempos de upa, pero no como ahora con la velocidad de la informática. Con esta reflexión no quiero picármelas de santo, decir que yo este libre de culpa, muchas veces he tenido comportamientos ventajosos a través de mis ya muchos años, no puedo tirar la piedra y esconder la mano. Lo que si quiero es que pensemos seriamente que es lo mejor para nuestros hijos y ante todo enseñarles valores, que del afán no queda sino el cansancio, que las cosas difíciles de alcanzar vienen llenas de premios y satisfacciones. Primero es la bicicleta y mucho después el carro. No es fácil ser padre en estos tiempos, yo se porque lo digo, lo soy y me cuesta mucho ser ecuánime y justo, pero lo intento. A veces se complica saber cuando no pasar la raya y ser un papá disciplinado. Lo único que si tengo bien claro es que quiero ser un buen “viejo” y enseñarles a mis hijos a pescar. A todos mis colegas padres, en su faena de pesca, buen viento y buena mar .

VER COMENTARIOS
Columnistas