Pelona

Febrero 21, 2017 - 02:41 p.m. Por: Miky Calero

Bella dama vestida de negro, sé que siempre está cerca. Llegó en forma de serpiente, o de mil otras formas, y a través de esa manzana logró mostrarnos el otro lado, supuestamente, el oscuro. Espero algún día encontrar sus ojos y poder decir: no tengo miedo.

En ocasiones la siento respirar, alcanzo a oír el sonido de su pelo volando en el viento.

Cuando salgo de mi casa sé que puedo encontrarla en cualquier esquina y al dormir en la noche es cuando más la siento, feliz sería que llegara de visita durante mi sueño. La otra, su hermana, la vida, también parte suya, inseparables, es solo la continuidad de un bello círculo que nuestra escasa neurona no alcanza a entender.

Triste que tantas personas la han llamado a destiempo y que con su guadaña haya segado la respiración de tantos inocentes. Triste que por el corazón de muchos, también ha llenado de sangre los mares y las selvas. No entiendo, repito, en mi escasa neurona, la explicación… Difícil entender que en contra de su voluntad tenga que obedecer la de los hombres y solo la de unos pocos… porque le digo, respetada señora, somos más a los que nos gusta el círculo completo.

Respira del mismo aire, la locura y la sensatez, el amor y el odio, somos todos un solo polvo y venimos de uno solo. Se engendra la vida y siempre viene de su mano, inseparables ustedes, bellas de negro y de blanco, del yin, del yan, de los extremos, de la distancia y la cercanía. ¿Cómo se siente, señora, cuando tiene que visitar los niños de La Guajira o del África? No debe ser fácil llevárselos porque el hambre fue más fuerte.

Las guerras a caballo o en tanques son solo el reflejo absurdo de nuestra idiotez, supongo compañera que se identifica conmigo por lo cual la invito a ser mi amiga y de esa manera poder decirle nuevamente, no le temo, más bien le amo, tráteme dulcemente cuando considere llevarme con usted.

Recuerdo cuando en una visita suya acompañada de su amiga ‘Malaria’, me perdonó la vida, gracias, desde allí cambié su nombre por ‘Buenaria’, ya que todavía habita en mí y esporádicamente, me recuerda su presencia en forma de una calurosa fiebre.

Oiga mujer, ha presenciado la estupidez humana durante siglos, ¿será que algún día su presencia violenta será solo vista en los cuadros y leída por nuestros hijos en los libros de historia? ¿Será que dejaremos de invocarla sin justificación y solo vendrá cuando estemos preparados? Seguiré soñando y llamándola de una buena manera, que mis ‘pecados’ solo sean un recuerdo en mi mente y no en ninguna otra.

Bueno, bella dama, se me acabó el papel, aquí estaré esperándola en su momento… sin miedo… espero.
P.D. Buen viaje, querido Ernesto, ya cumplió usted señora. Señoras del más allá, cuídenlo.

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