Oro negro

Oro negro

Febrero 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Existen ciudades en el planeta en los cuales durante las horas pico sus habitantes tienen que usar máscaras para mitigar los efectos de la contaminación, y muchos sufren problemas respiratorios graves, especialmente los niños y ancianos. Los océanos y los ríos sufren porque en sus aguas se vierten toneladas de crudo por accidentes o por desidia. Para la extracción de este combustible muchas veces hay que talar las selvas, tumbar cientos de árboles y acabar con muchísimas especies de plantas y animales. Se dan sangrientas guerras por el control de los yacimientos. Se amasan riquezas exageradas de unos pocos que terminan ostentando el poder que producen las utilidades de este negocio. Son innumerables los problemas que se generan por la utilización del petróleo (oro negro) como única manera de generar movilidad en el mundo.Desde los años 60 muchas fábricas de automóviles ya habían experimentado con carros no contaminantes, y salieron en alquiler (no para la venta) para luego ser recogidos sin ninguna explicación. ¿Por qué? ¿Será que la presión de estos dueños del negocio es tal, que la posibilidad de tener fuentes de energía limpias no se va a dar mientras todavía existan reservas de petróleo? Ahora se habla de la nueva gasolina ecológica o etanol, que no es otra cosa que lo mismo, ya que de todas maneras es por combustión, lo que sigue generando contaminación, y ni se diga de las miles de hectáreas que se necesitan en los sembrados de las palmas para extraerlo. Tierra que debería ser sembrada con alimentos para mitigar el hambre de muchos. ¿Por qué no buscar fuentes limpias como el sol, los vientos o las mareas del océano? Hay una preocupación enorme, porque existen planes de explotación petrolera en las hermosas aguas de siete colores de las islas de San Andrés, Providencia y sus alrededores. Sabemos el daño tan bestial que se haría a este frágil ecosistema, que supuestamente está protegido y declarado como reserva de Biosfera. ¿Será que puede más el poder económico de los petroleros, que los intereses de un futuro digno y limpio para la humanidad? ¿Podremos generar una presión verdadera que haga desistir a estos ‘negociantes’ de la barbarie? Existimos ya muchos grupos luchando pacíficamente para no permitir que esto suceda, ojalá que triunfemos.El mundo actual es rápido y exige velocidad, pero estoy seguro que muchos de nosotros, si nos dan posibilidades distintas y más limpias de movilidad, las usaríamos. Yo estaría feliz bajándome de mi contaminante carro para montarme en uno eléctrico o movido por luz solar. Está comprobado que se pueden usar formas limpias, pero sólo faltan voluntad y conciencia de los dueños del negocio petrolero para permitir que se desarrollen. Todos podemos contribuir poco a poco, transformándonos en una especie más conciente para ir dejando atrás costumbres contaminates. El problema es de todos y la solución también.***P.D. La extracción del oro que se usa para adornar los cuellos de nuestras elegantes damas y traquetos también está acabando con nuestros ríos.

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