No mezclan

Mayo 04, 2013 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

La política y la religión son dos actividades que tienen que ir separadas porque los gobiernos no pueden legislar o gobernar para grupos de ciertas ideas religiosas. Hay ateos, ‘geis’, indígenas, etc., muchos otros grupos que también tienen que ser escuchados. Los gobiernos tienen que ser neutrales para no perder objetividad. La historia está llena de ejemplos donde es evidente que el fanatismo religioso causó grandes arbitrariedades hacia grupos minoritarios. Cuando los gobiernos de los países del Viejo Continente salieron a conquistar otros pueblos lo hicieron de la mano de sus iglesias y sabemos las injusticias que se cometieron. Acá en el Sur, al lado de los conquistadores siempre había un sacerdote con una cruz, en el Norte llegaron los ingleses y franceses de la mano de los cuáqueros u otros grupos de fanáticos religiosos... se derramó mucha sangre.En épocas bíblicas lo tenían claro, Jesús nunca se alió a las autoridades del momento, antes los desenmascaró en sus prácticas corruptas. El apóstol Pablo que era recaudador de impuestos, por seguir a Jesús dejó atrás esa actividad. Ninguno de sus discípulos ocupó puestos en el Sanedrín, por el contrario siempre lo criticaron como una cueva de víboras. Seguramente por no ser parte del gobierno corrupto lo terminaron matando. Gran parte de las guerras actuales que hay sobre el planeta son de carácter religioso. Se mezclan las creencias religiosas dentro de los gobiernos y se matan entre judíos y cristianos, entre musulmanes y budistas. En fin, la religión infortunadamente casi siempre está cargada de fanatismo, créanme señores, es una de las causa de tanta infelicidad, !no hay tolerancia!La mezcla del dinero y la religión tampoco es buena, la guía espiritual que deben dar los iluminados no debería ser cobrada con dinero. En el nuevo testamento no se hace referencia a que Jesús y sus discípulos tuvieran la práctica de pedir contribuciones monetarias. Vale también recordar que la Biblia dice que Jesús no tenía donde recostar su cabeza, refiriéndose que en el comienzo, el cristianismo se caracterizó por su austeridad, lejos de lo que son hoy día las iglesias y el Vaticano. De las pocas referencia que hay en el nuevo testamento sobre la palabra Diezmo es en el Evangelio de Lucas, capítulo 11, versículo 42 donde Jesús dice lo siguiente: “¡Ay de ustedes fariseos porque dan el décimo de la hierbabuena y de la ruda y de toda legumbre pero pasan por alto la justicia y el amor a Dios!”. Es claro entonces que hay una diferencia entre la espiritualidad y la religión. Muchas de las religiones de hoy en día son negocios prósperos y están montados con ese esquema. La verdadera espiritualidad está ligada con la austeridad y la conexión con lo natural, con el respeto a la diferencia y la tolerancia. Es bueno hacer una reflexión sobre esto y que los sacerdotes y pastores de las iglesias lo profundicen. Volvamos a la esencia donde la religión y la espiritualidad no se mezclen con el poder y el dinero.

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