Llegó el verano

Junio 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

“Nos vamos a veranear”, decía mi padre, Don Alfonso, cuando llegaba junio y salíamos del colegio. Al otro día nos íbamos para la ‘jinca, vé’ y eran tres meses donde la felicidad nos salía por los poros. Nuestra finca quedaba en Las Flechas de Dapa donde había caballos, vacas, gallinas y guayabas. Yo tenía una yegua a la que bautice ‘Furia’ en honor de una serie de televisión. Hablando de televisión en la ‘jinca’ había una que teníamos que prender dos horas antes para que llegara la imagen, que empezaba en un punto y era blanco y negro. Cuando la imagen finalmente llegaba, era tan pésima, que siempre manteníamos afuera jugando, corriendo, nadando. La única piscina del vecindario era la de los Bellini, cuna de reinas. Donde nosotros, los más pequeños, babeábamos viéndolas. Empezábamos a experimentar ‘el gustico’.Jugábamos a la ‘Vuelta a Colombia’ con tapas de gaseosa o a hacer casas en los árboles de madroño, frutas que comíamos hasta empacharnos. Las excursiones a donde íbamos los Lesmes, las Sanclemente, los Guzmán, los Calero y obviamente las Bellini, (yo siempre iba detrás admirando la ‘naturaleza’) eran por los bosques que todavía se conservaban plenos y tenían algunas casas de campesinos abandonadas donde veíamos fantasmas y duendes. Eran grandes caminatas. Salíamos en la mañana y no volvíamos a casa hasta que el estómago lo decidiera, mientras tanto comíamos todo tipo de frutas en el camino, moras, guayabas, madroños y guabas.Ir a la iglesia los domingos, también permitía vernos con otras familias como los Quijano, los Pinzón, los Escobar y otros tantos, allí se formaban las primeras cabalgatas que empezamos a ir hasta ‘El 18’. Yo obviamente cabalgaba al estilo ‘Toro’, el indio de ‘El Llanero Solitario’, en mi bella Furia, mi compañera inseparable. Desde esa época me gustaban más los indios que los ‘blancos’.Cuando llegaba septiembre volvíamos al colegio y así mismo volvían las lluvias. Cómo han cambiado los tiempos, estamos en junio y no para de llover, ¿será ‘La Niña’? Ya es muy difícil predecir el tiempo, todo está al revés. Ya no existen los meses de verano o de invierno, todo cambió y el ‘cambio climático’ es una realidad. También cambiaron las costumbres, esa manera de vivir la niñez ya no es. Ahora los caballos son cuatrimotos, las caminatas son juegos en los teléfonos inteligentes, ¿inteligentes? Las frutas cogidas de los árboles son papitas fritas en bolsas plásticas y las reinas son hechas en salas de cirugía. ¿Hacia dónde vamos? ¿A dónde vamos a parar? ¿Habrá futuro para los humanos en este planeta? Amanecerá y veremos. Mientras tanto los que amamos el verde y lo natural disfrutemos de lo poco que queda. He dicho.

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