‘La Tierra y la Sombra’

Agosto 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Siempre he creído que Cali es la capital de la creatividad en Colombia, en la publicidad, en la música y especialmente en el cine, por eso se nos llama Caliwood. El sábado fui a ver ‘La Tierra y la Sombra’, del realizador caleño César Acevedo, y como fotógrafo me deleité con el tratamiento de la imagen en la película. La iluminación en penumbras durante la gran mayoría de la ‘cinta’ es perfecta, no es fácil lograr ese efecto. El guión, la dirección de actores y la capacidad de mantener la atención del espectador en una narrativa pausada es muy bien lograda, ‘cine arte’. No tengo sino palabras de admiración por César y su grupo.Pero lo que realmente me conmovió fue la visualización que se hace de la costumbre de algunos cañicultores que, en su afán de ‘colonizar’ más tierras para aumentar su ‘productividad’, no les importa a qué costo. La película narra la vida de una familia que rehúsa vender su parcela y termina rodeada de caña donde antes tenía sus naranjales y vaquitas. La salud de uno de ellos se ve afectada por inhalar permanentemente las cenizas de las quemas. No tiene acceso a una atención digna y tiene que permanecer encerrado para proteger la poca salud que le queda. Las mujeres de la casa ocupan su puestos de cortero y son sometidas a largas jornadas de trabajo bajo la inclemencia del sol y por una poca paga que se demora en llegar. Muy conmovedor y triste ver cómo todavía vivimos en un país que no ha superado sus prácticas feudales.Al salir de la sala de cine me quedé comentando lo visto con algunos amigos, y me sorprendieron ciertos comentarios. A una distinguida dama de familias azucareras le pareció que había sido muy exagerado el tema, que eso realmente no era así, que los corteros también bebían trago y se reían… como si ese no fuera el derecho de todos los humanos, la risa, y que por algunos aguardientes se pudiera borrar la injusticia humana. Para los que no pudieron captar el mensaje, mi recomendación sería que la volvieran a ver con un corazón más compasivo y más comprensivo para entender la realidad humana que nos está llevando a una desigualdad que en un futuro muy cercano será inmanejable y seguramente catastrófico.En un ‘salto de garrocha’, como diría mi amigo Sirirí, quiero destacar también la película colombiana ‘El Abrazo de la Serpiente’. ¡Qué belleza! ¡Qué fotografía! Como era de hermosa la vida cuando todavía se tenía la conexión con la magia y la ceremoniosidad de la naturaleza, lástima que ya no tengamos tiempo sino para el acelere de la tecnología y la modernidad, reflexionemos antes que sea muy tarde.

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