Indómita

Mayo 21, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

“Si la naturaleza se opone a nuestros designios la combatiremos y haremos que ella nos obedezca”. Palabras de El Libertador Simón Bolívar en 1812, cuando entregó la laguna de Fúquene a un acaudalado hombre de Ubaté, dándole instrucciones de que la secara para tener tierras fértiles. Hace unos días la laguna buscó nuevamente sus predios e inundó el pueblo de San Miguel De Sema con todas sus desastrosas consecuencias. Que desacertadas las palabras de El Libertador y si esos son los pensamientos y fundamentos en que está basada nuestra República, qué mal que estamos, ¡de verdad, qué mal!Las cosas no han cambiado. Algunos de nuestros ‘empresarios’, en su afán de competir por ser ‘el más rico’, secan miles de hectáreas de humedales para tener más tierras donde sembrar o construir, sin importarles el daño irreparable que causa el agua cuando viene y reclama lo suyo. Sin ir muy lejos, miren lo que ha pasado en la laguna de Sonso, que ha perdido miles de hectáreas para darle paso a cañaduzales para alimentar nuestros lucrativos ingenios. Muchas especies de aves tenían en este espejo de agua un refugio que han perdido, cientos de especies pierden su hábitat para dar paso al insaciable deseo de riqueza material. No podemos desconocer que el Valle del Cauca era un gran humedal, por lo cual no nos debe extrañar que el río que lo atraviesa busque sus madres viejas. Desafiamos la naturaleza y perdemos; ella no se opone a nuestro designio sino que nosotros, equivocadamente, nos creemos amos del planeta.Las riberas de los ríos están siendo invadidas sin respetar los cauces que suelen ser extensos en invierno, como si quisiéramos pensar que sólo hay veranos. Nuestro amado Pance tiene que soportar más humanos inconscientes hasta que un día arrase con todo a su paso indómito. El cemento no va con lo natural, lo natural hay que dejarlo intocable.La deforestación y la erosión que causa la locomotora de la minería son otros de los causantes de tanta tragedia invernal; los ríos se sobrecargan de materia orgánica y plástico humano produciendo avalanchas imparables. No señores, hasta que no hagamos conciencia de que no es a la brava que se consigue el bienestar, estamos destinados a más y más tragedias y a complicarle más las cosas a las generaciones venideras. ¡Qué egoísmo el nuestro!La madre naturaleza es la fuente de nuestra vida y bienestar, es la que nos da de comer y beber, nos abriga y calienta, nos muestra amaneceres y atardeceres grandiosos. No tratemos de ‘domarla’, es indómita. Me excusa, Libertador por no estar de acuerdo con sus palabras. La vida natural tiene su magia. ¡Arriba las aguas de Cali!

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