Humedales

Humedales

Junio 28, 2015 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

No hace mucho tiempo atrás, el Valle Del río Cauca era uno de los sitios en el planeta Tierra más ricos en biodiversidad y sus tierras seguramente eran tan fértiles, por su gran capa de materia orgánica que el río dejaba y dejaba, cuando se inundaba toda la planicie, que aquí crecía cualquier cultivo sin ninguna ayuda, con abundancia y exuberancia. ¡Qué bello debió ser! Los primeros habitantes, los lilíes, los petecuis, etc., cazaban y recolectaban a sus anchas. Después vinieron los esclavos que se volaban o sus amos los liberaban y se asentaron en muchas partes de esos territorios y empezaron a hacer parcelas para tener cultivos y alimentarse con sus hijos. El Valle del río Cauca era un gran humedal donde abundaba el agua, recuerdo de niño cuando mi padre me mostraba las ‘Madres Viejas’ llenas de garzas y patos. En tiempos actuales las cosas han cambiado, llego el hombre moderno con su tecnología y su afán de riqueza bancaria y empezó a modificar el ecosistema para mejorar la ‘productividad’, ahora existe un Valle con un monocultivo de caña para producir azúcar y alcohol, la economía de todos nosotros se mueve alrededor de ese negocio.En los años 50, cuando ya el negocio de los ingenios era próspero, existían más de 35 mil hectáreas de humedales; actualmente no llega a las 10 mil y mucho menos de eso. ¿Por qué? Se movieron los cercos, se secaron y ahora son sembrados de caña. Seguramente nuestros abuelos y nuestros padres no veían nada mal en eso, todo en aras del progreso y del empleo. Recuerdo oír a un amigo de mi padre narrar cómo con motobombas secaban y en verano se hacían jarillones, aparecían nuevas hectáreas para cultivar más caña, lo decía con mucho orgullo. Puede ser que en ese momento no podían ver el daño tan grande que se ha hecho al ecosistema y como las tierras pierden su balance. El monocultivo y sus fertilizantes coda día salidifican más la tierra hasta que algún día el Valle fértil será un gran desierto. Esto no me lo estoy inventando yo, existen estudios serios que muestran eso a pesar que los señores de la caña intenten demostrar lo contrario. Los pobladores antiguos de la Tierra por eso eran nómadas, cultivaban, se movían un tiempo para dejar descansar la tierra y así después volver. No se necesitan muchos dedos de frente para entender la lógica de esto. Ahora la caña está llegando al pie de monte y a las pequeñas laderas.Con esto que estoy escribiendo aquí, hago un llamado a las nuevas generaciones para que no ‘lloremos sobre leche regada’ sino que empecemos a pensar en grande y a buscar soluciones para poder dejar más que plata en los bancos, dejar riqueza de verdad, que está en el agua y en su balance.

VER COMENTARIOS
Columnistas