Herencia

Julio 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Hace más de 10 años, ya no recuerdo cómo, conocí a unos muchachos de un talento grandioso, que cuando los oí tocar sus instrumentos autóctonos de nuestros pueblos y entonar con sus voces una música pegajosa como el sudor del mar pacífico, quedé completamente enganchado. Ellos son ‘Herencia de Timbiquí’, un grupo que en este momento ya transcendió fronteras y hoy son grandes representantes a nivel mundial de nuestra música y lo grande de la cultura pacífica.Desde esos comienzos aquí en Cali, donde decidieron instalarse para buscar un sitio en la música, he conocido el esfuerzo gigantesco que han hecho para poder darse a conocer. En los primeros años paralelamente a su dedicación a ensayar, tuvieron que desempeñar todo tipo de trabajos, desde la ‘rusa’ hasta la peluquería.Vi tanto talento que me uní al esfuerzo y participe activamente intentando que algún caza talentos los descubriera. Montamos material fotográfico, videos junto con demos que hicimos llegar hasta los ‘Miamis’. En una ocasión recuerdo que el gran músico José Abadía llegó a la ciudad en búsqueda de nuevos proyectos y en menos de una hora tuvimos que buscar un sitio digno donde montar instrumentos para hacerle una presentación y así el pudiera verlos, no recuerdo que paso después pero no fue el momento. Tiempos de desesperanza pero nunca de rendición. Ellos siguieron buscando lo que nunca dudaron que encontrarían, un futuro en la música mundial.También recuerdo que un día llegó el viejo William, uno de sus cantantes principales, desesperado, sin plata y viendo cómo podía comprar unos elementos de peluquería para poder trabajar con su mujer. Yo intenté ayudar, pero siempre diciéndole que por allí no era el camino, había que persistir en lo suyo, esa pasión que brotaba de su interior, la música. Nunca dudé que lo lograría. Al compositor de la mayoría de las canciones el viejo ‘Dildo’ también fueron muchas las veces que lo vi angustiado sin saber cómo pagar el arriendo. Han sido muchos años de sacrificio y verraquera para que finalmente llegara la recompensa. Participaron y ganaron varios ‘Petronios’, hasta que llegó el momento de reconocimiento internacional al ganar la Gaviota de Oro en el festival de música de Viña Del Mar en Chile. Me siento orgullosísimo de ellos, mis grandes amigos que los quiero enormemente.Hoy por hoy son conocidos en muchas partes del planeta, han recorrido Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia, África y hace poco tuvieron dos conciertos apoteósicos en Buenos Aires, una plaza exigente. Se alistan porque este mes vuelven a salir de gira por muchos países de Europa.A mis muchachos solo les digo que merecidísimo todo lo que les llegó, que por favor sigan llenando de felicidad a la gente con su gran talento ¡Arriba Herencia de Timbiquí!

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