¡Guepajé!

¡Guepajé!

Diciembre 12, 2015 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

¡Guepajé, qué viva la fiesta! Llegó diciembre, llegó la feria, comida, guaro, a bailar, es la época en que todo está permitido, a celebrar, mijo.Celebramos el nacimiento del Niño Dios, ¡guepajé! no importa que muchos niños se quemen con pólvora y los más pobres no reciban regalos, (¿Injusto? ¿Será clasista Santa Claus?) pero hay que celebrar. No importa que en enero las cuentas nos ahoguen y el guayabo nos mate, que va, hay que celebrar.Al pobre medio ambiente no le va nada bien, consumo en exceso, basuras, despilfarro y lo más tenaz abuso a los animales, no veo que la gente ni las autoridades estén conscientes que con la pólvora y la bulla que ella genera, producen mucho estrés en la fauna. Mejor dicho diciembre no es el mes de los animales silvestres sino de los ‘animales’ humanos.Los animalitos se asustan desmedidamente, por lo menos mis perritas recogidas de la calle que me acompañan incondicionalmente, cuando oyen las explosiones terminan temblando debajo de la cama. Si eso pasa con los domésticos que están acostumbrados a las locuras de nuestra especie, imagínese qué sucede con los animalitos silvestres, las ardillas, iguanas, guatines, los pájaros y todos los que viven en las laderas de las ciudades. La pólvora no solo asusta a muchos sino que contribuye al calentamiento global, finalmente es candela y la que usan en la guerra produce muerte y destrucción, por favor no más pólvora, no más juegos de guerra, inventémonos otras maneras de diversión más sanas y donde no haya quemados y asustados.Seamos claros, la Navidad es una fiesta comercial para producir plata, no es una celebración religiosa, al contrario, lejos de ser una época de espiritualidad porque es donde más lujuria y excesos hay. Los alumbrados navideños tampoco ayudan a la conservación, más consumo, más despilfarro, en un planeta abusado en su demanda energética. Entonces llamemos las cosas por su nombre, la Navidad es un negocio.No estoy en contra de la fiesta y la diversión sana, que rico tomarse unos buenos traguitos con los amigos, bailar, pasarla bueno, pero sin la excusa de que por estar de fiesta tengamos todo tipo de desmanes. Llegó el momento donde el hombre, el Homo Sapiens, tiene que darse cuenta que el cambio hay que darlo, que el camino por donde vamos no es. ¡Que viva la conciencia ecológica, guepajé!PD: Llevo años subiendo a Cristo Rey y a la Loma de la Bandera, soy testigo del abandono que por muchos años tuvieron las autoridades ambientales de nuestros cerros tutelares. Pero para sorpresa mía finalmente el Dagma junto con la CVC les están parando bolas, se está interviniendo para bien, se cercó para evitar invasiones, se están plantando arbolitos y construyendo torres de vigía para controlar los incendios forestales. Hay que darle continuidad, espero el nuevo Alcalde sepa entenderlo.

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