Guatín Calero

Diciembre 27, 2016 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

He hecho una solicitud telepática con el cuerpo gobernante de los guatines que viven en el Mameyal. Mi deseo es no pertenecer más a la especie humana y ser recibido en la especie animal de cualquiera de ellas, pero preferiría volverme guatín. Voy a explicar el por qué de mi decisión.Me enamoré de una bella guatina de apellido Montes, ella suele venir cerca de mi casa con su cría guatincita a comer las frutas que yo le pongo, su escultural cuerpo y su manera de comer y compartir fueron suficientes para mi locura de amor.Qué elegancia, qué distinción, qué paciencia para llevar el alimento a su boca, sin la habitual rapidez y gula que nosotros los humanos consumimos nuestros alimentos. Es un ritual ceremonial de inmensa belleza. Qué sutileza y atención para no molestar a nadie, mis amigos cuadrúpedos, se acercan sin hacer ruido y cada uno respeta el momento del otro, comen ordenadamente.La verdad es que cada vez veo más cualidades en los animales que en los humanos. Qué tal la lealtad de los perros, los pueden maltratar que siempre están dispuestos a perdonar. No existe un mejor saludo que el de tu amigo fiel. La resignación cuando el ‘amo’ no le da permiso, pero la alegría cuando se le invita a jugar es algo que no se compara con nada, la perseverancia para traerte tu pelota cada vez que tratas de deshacerte de ella. Tengo dos, la Mona y la Niña recogidas de la calle y son mis compañeras inseparables, no sé qué van a decir cuando les cuente que decidí volverme guatín, ellas los persiguen queriendo jugar y ellos ya están tan acostumbrados que corren con ellas y cuando ya las cansan vuelven por su papaya o su aguacate, les fascina el aguacate y no desperdician nada, se comen la pepa y la cascara, son una especie que tiene claro la ecología y la comida orgánica.Hace unos meses adopté una lora, Lupita, que fue decomisada, tenía sus alas cortadas. Después de unas semanas ya la dejaba salir de la jaula y poco a poco fue recobrando su capacidad de volar. Durante varios meses iba y venía libremente, muchas veces me aterrizaba en el hombro cuando llegaba a casa. Un día decidió volar con una manada de su especie pero una semana después volvió, me saludó y se fue detrás de un bello loro que la sedujo más que yo. Loro viejo no aprende a conquistar, creo que dice por ahí un viejo adagio.A mi casa en la montaña vienen muchas distintas especies incluyendo mi mujer que es una bella felina, creo que la voy a convencer para que juntos nos internemos en ‘los montes’ para unirnos definitivamente a una mejor especie y dejar de ser humanos egoístas.

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