El Yagé perdió su esencia

Enero 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Cada día aparecen “taitas” no acreditados que han convertido a las tomas del brebaje sagrado en negocio. Muchas personas conectadas con la esencia del universo han encontrado en ciertas plantas la manera de trascender a otras dimensiones y percepciones distintas al plano en el que nos movemos. Estas plantas sagradas les ayudan a entender la vida desde un plano más sublime, lejos de los egos y más como un “todo” conectado con un universo cambiante que se mueve para el bien de todos los seres. Pero para experimentar estas dimensiones se tiene que estar preparado porque de lo contrario, en el proceso del “viaje”, uno se puede quedar “rayado”. Hay que tener claro que una cosa es la mirada indígena ancestral y otra la mirada del “blanco”. Existen muchas plantas sagradas como la Ayahuasca o Yagé, el Peyote de México, la coca de los Andes y hasta la Cannabis. Muchas de estas plantas se han usado de manera incorrecta por una moda, con resultados nefastos y adicciones que no son comunes en estos hombres sagrados. Se les ha dado un uso para un plano distinto a su esencia. Normalmente estos hombres sagrados no se encuentran en las ciudades sino en sitios rurales, por lo cual es raro hablar de ceremonias de Yagé en medio de la urbe y menos cuando no se ha hecho una preparación adecuada.En los años 60 un movimiento de jóvenes californianos llamados hippies empezaron una búsqueda para transformar una sociedad injusta, egoísta, racista. Encontraron en los indígenas y sus plantas “ una respuesta” por lo cual empezaron a experimentar con las “drogas sicodélicas” pero en el camino se perdió la mística y la búsqueda espiritual para llegar al consumo rumbero y erróneo de estas sustancias. Yo soy parte de estos soñadores y encuentro en la espiritualidad indígena muchas de las respuestas que he buscado por todas partes, incluyendo en el cristianismo. También estoy consciente de que el uso de estas plantas lo deben hacer personas que tienen la capacidad de usarlas de la manera correcta. Sin embargo, hoy en día la moda de participar en estas supuestas ceremonias está tomando fuerza en los muchachos que incluso participan en tomas de Yagé después de haber ingerido bebidas alcohólicas. Cada día se ofrecen más “taitas” que por plata te dan Yagé y supervisan el “viaje”. Pero este no es el espíritu y la esencia de estas plantas y mucho menos cuando se vuelve un negocio. Se sabe de casos fatales. Por ejemplo, el mes pasado murió un suizo en el Perú. No se trata de una posición moral sino una de sanidad emocional y síquica. Sólo personas con mucho de eso son las que debieran experimentar con estos elementales sagrados.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad