‘El viejo y el mar’

Mayo 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Cuando era un adolecente en el colegio, mi amado profesor Augusto Garcés nos leyó un libro de Hemingway que marcó mi existencia. Empezó mi amor por el mar y la vida al lado de él. La manera como Augusto nos leía era como si el propio Ernesto lo hiciera, todos babeábamos en el pupitre fascinados con la manera histriónica de su narración y la pasión por la lectura que este bello ser nos transmitía. Mister Garcés recién llegado a Cali después de una larga carrera como actor en Hollywood y como buen experto en Shakespeare se convertía en un lector de voz alta bastante alucinante para nosotros, muchachos de colegio provinciano. Después leímos Juan Salvador Gaviota y allí sí se me corrió, quedé mas sollado que nunca; sólo quería saber del mar y se me volvió una obsesión tanto que toda mi vida he querido estar cerca de esta gran despensa de felicidad. Paz en tu tumba gran Augustus, te llevo en el corazón, amado profe y amigo. Actualmente tengo el privilegio de pasar muchos de mis añejos días frente al mar. Soy vecino de una comunidad de hermanos raizales en San Andrés y veo en las mañanas salir a sus faenas de pesca artesanal a Nando y Obaldo Jay, a Dionisio Liver, a Elburn Newball y muchos más. En ocasiones he salido a pescar con ellos, bonitos, sierras, pargos y hasta barracudas. Soy testigo de su felicidad, todos ellos son hombres pacientes sin ningún tipo de estrés ni ‘escuatro’. Encuentro en ellos la serenidad que yo quisiera manejar. La vida del mar se mueve a otro son, mucho más pausado y relajado que el mundo caótico moderno de las grandes urbes y siempre recuerdo al viejo del libro del mar. También por allá en los años 90 con Silvio Borrero y Sandra Bessudo viajábamos con frecuencia a disfrutar del buceo en las soberbias aguas del Pacífico en Gorgona. ¡Poder contemplar las cientos de especies en estas aguas de las corrientes de Humboldt era de verdad alucinante! Mar, mi amado mar, ¡qué grande sos!No se me ocurre cómo alguien quisiera atentar contra él. Las amenazas son múltiples y vienen de todos lados, las grandes corporaciones, los petroleros, la pesca industrial, todos ellos lo quieren ‘explotar’ para obtener miles de millones de dólares en ganancias acumuladas en cientos de bancos, no importa cuánto daño le causemos a nuestros océanos y por allí derecho a nuestros nietos. Lo importante es la plata, boludo.A los ‘chinos’ de hoy día que están empezando sus vidas, por favor lean esos libros de los cuales he hecho referencia, aprendan a amar el mar y sus riquezas, a disfrutar de sus cristalinas aguas y, a sobre todo, cuidar de él. Todavía estamos a tiempo de parar esta locura, pero depende de ustedes, muchachos y muchachas, porque lo que es nosotros ya estamos ‘llevados del que nos trajo’, presionen a sus papás para que cojan consciencia. ¿Entienden cómo es quees quees?

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