El samancito

Septiembre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Sentado un día en la oficina, oí que sonó el timbre. Era una señora mayor con un arbolito entre sus manos. “He seguido con atención su lucha por el samán de la avenida Guadalupe. Supe que finalmente lo talaron, pero aquí le traigo uno para que lo siembre en reemplazo”, me dijo. Venía de Santander de Quilichao y resultó ser la mamá de mi buen amigo Jorge Barney de Tiempo de Cine. Dos días después sembré el joven samán, con ritual incluido, en los jardines del Colegio Ideas. De eso ya han pasado unos cuantos meses. La semana anterior fui a visitar el árbol que es de lento crecimiento y cuál fue mi sorpresa, ese “sa-MAN” va ‘despecuecado’ pa’l cielo, ¡está de un tamaño!, mejor dicho, va pa’ arriba con unas ganas de vivir las berracas. La lucha sin resultados por no permitir que talaran un centenario samán me dejó decepciones y dolores de cabeza, pero al mismo tiempo llega esa esplendorosa mujer devolviéndome la fe. Existe un despertar de conciencia que puede cambiar el destino trágico hacia donde va nuestro planeta por las acciones de los humanos. Ese despertar está sucediendo y vemos cómo cada día mucha gente se une en una conducta más respetuosa con la naturaleza; falta mucho pero allí vamos … De los constructores que contra viento y marea talaron el árbol, he sabido que su proyecto no fue tan rentable y no pudieron terminar la segunda etapa. Siempre las cosas cuando empiezan mal terminan mal. La sugerencia del Dagma de rediseñar el proyecto respetando los árboles que ya existían en el predio podría seguramente haberles dado mejores resultados, pero ‘la avaricia rompe el saco‘ dicen por allí los abuelos. Hasta ahora no he conocido un caso donde las cosas torcidas terminen bien, por el contrario, he visto tanta gente que termina enproblemada, que de verdad no vale la pena hacerle conejo a la legalidad, por lo menos si queremos dormir mejor. Hablando de despertar conciencia, el próximo 18 de septiembre en las playas de Tayrona en Santa Marta estarán muchos mamos de la Sierra Nevada haciendo pagamentos a la madre tierra. Será un ritual hermosísimo y el primero de muchos más que se van a hacer por todo Colombia. Miembros de las comunidades koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos de la Madre Sierra recorrerán toda Colombia llevando pagamentos a los sitios donde se hayan causado desastres ambientales para, de cierta manera, pedir perdón por los males hechos contra la tierra, los ríos y las otras especies. La ley de la balanza: hay que compensar porque la naturaleza siempre reclama lo suyo, nada queda impune en las leyes del universo. Estos pueblos de la parte alta de la Sierra son ejemplo de cómo se puede vivir en armonía con la naturaleza.

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