Discriminación laboral

Abril 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Hace poco tuve una experiencia con una compañía multinacional donde me di cuenta que todavía existen prácticas laborales discriminatorias. Hice mi trabajo fotográfico por encargo, lo entregué a plena satisfacción y hasta allí todo parecía muy bien. Cuando llegó la hora de facturar y tuve que registrarme como proveedor fue cuando la cosa se complicó, porque me dijeron que esa compañía no trabaja con personas naturales sino solo con jurídicas. Qué quiere decir esto: que el 95% de la población colombiana no podemos trabajar con ellos. Cuál es el argumento que en el momento me dieron: que por razón de seguridad por todo eso de la EPS, ‘ARP’, ‘PTT’, ‘RTI’, en fin toda una cantidad de requisitos que cada día son más y más. Lo más tenaz de todo esto es que una persona natural también puede cumplir todos estos requisitos, tener toda su seguridad con respecto a riesgos laborales y de salud. Además cumplir con todas sus obligaciones con la Dian y registros de industria y comercio. Pero para hacer el cuento más corto, después de tres meses sin poder facturar mi trabajo honesto, tuve que recurrir a mi amistad con el presidente de la compañía para que me ayudara a solucionar el problema, cosa que hizo y al otro día muy a las ocho de la mañana recibía la llamada de la persona a cargo solicitando mi factura.Escribo esta columna como una reflexión para que hagamos conciencia que todavía nos quedan prácticas feudales donde los pequeños seguramente no tendrán oportunidades. Para mí fue relativamente fácil la solución por mi amistad con ‘pluma blanca’, pero, ¿qué hay de los que no puede llegar a esas instancias? Se les complica la posibilidad de trabajar dignamente. Estas multinacionales que vienen a nuestro país y explotan los recursos naturales y se llevan sus grandes ganancias deberían tratar con generosidad a la fuerza laboral colombiana, o por los menos con dignidad.Pero no solo las multinacionales lo hacen, también nuestras ‘grandes superficies’ ponen a ‘parir’ a sus pequeños proveedores, poniendo tarifas, comprando y rechazando a su amaño. Los pequeños cultivadores de la tierra que son los que más riesgos toman, son los que menos ganancias recogen, los intermediarios en cambio se quedan con la mejor tajada. No es justo.Para conseguir una verdadera paz y llegar a una justicia social tenemos que cambiar esas prácticas excluyentes. Muchas gente esperando oportunidades y encontrándose con todo tipo de barreras. A los campesinos y a todo el trabajo rural hay que mejorarles sus condiciones. Tantos sueños que la mayoría de la población tiene de salir adelante que cuando llegan a los ‘grandes’ no encuentran el debido apoyo.Hago un llamado a todos, incluyéndome a mí, para que mejoremos las condiciones laborales de todos y que nuestras practicas sean incluyentes y justas.

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