¡Dios mío!

Mayo 07, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Leyendo la columna de mi vecino de aquí al lado, mi amigo Óscar López, la semana pasada, sobre las distintas maneras de cómo se describe a Dios alrededor del planeta, recordé los escritos de un filosofo neerlandés del Siglo XVII, Baruch de Spinoza… ¡Palabras mágicas de lo que para mí es Dios! Voy a citarlo textualmente hasta donde me alcance el papel.“Dios hubiera dicho: “¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes de pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida.Deja ya de ir a esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tu mismo construiste y que dices son mi casa. Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas, Ahí es donde vivo y ahí expreso mi amor por ti.Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada malo en ti o que eras pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría. Así que no me culpes por todo lo que te han hecho creer.Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no me puedes leer en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en una flor, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro!Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un paso en el camino. Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno.Deja de creer en mí, creer es: suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que crean en mí, quiero que me sientas en ti, cuando besas a tu amado, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro o cuando te bañas en el mar.Deja de alabarme, ¿qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? ¡Demuéstralo! Cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¡Expresa tu alegría! Esa es la mejor forma de alabarme.Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo en este mundo maravilloso, ¿para qué tantas explicaciones?No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro, que aquí estoy, latiendo en ti”. P.D. ¡Que viva Cali, ciudad de las aguas!

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