Conquista

Agosto 27, 2011 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Ay, Brendita, cómo recuerdo tus bellos... Perdón, qué pena, no voy a referirme a las conquistas amorosas de mis ya lejanos años mozos. Voy a hacer referencia a la conquista moderna a la que se nos somete por parte de los gobiernos foráneos que lo hacen, no con espejitos como en el pasado, sino con una cantidad de pendejadas chinas desechables que no necesitamos. También vienen a arrasar con nuestros recursos naturales y a llevarse nuestras selvas maderables y nuestras cristalinas aguas. La palabra correcta no es conquista, que tiene algo de romántico, sino más bien una como ‘sometimiento’, ‘dependencia’ o ‘maltrato’.Estuvimos este ‘fincho’* en Nirvana, en la Buitrera de Palmira, ese bello paraíso conservado por Jaime Diego y su querido hermano Sergio. Es un refugio de exóticas especies de flora y fauna. En ese sitio puede uno apreciar lo que fue la ‘conquista’ del pasado y cómo los españoles vinieron y arrasaron con casi todos los árboles de Comino Crespo para llevarlos al viejo continente. Con su madera preciosa enlucieron sus iglesias y palacios. Actualmente, sólo quedan tres árboles en todo ese territorio, muy bien protegidos en Nirvana. Crecen lentamente gracias al cuidado amoroso de los hermanos Botero y sus padres. Como dice el profeta Isaías en la Biblia: “Porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo”.Las cosas no han cambiado desde entonces. Seguimos entregándonos, como en aquella época. Sino miren cómo hemos perdido gran parte de nuestras selvas húmedas tropicales por la explotación de minerales y de madera, sin hablar del petróleo que ya es explotado principalmente por compañías extranjeras. A una compañía canadiense se le dio permiso para talar miles de hectáreas de bosque en el Chocó. Se llevan la madera preciosa de esta región para engalanar casas ‘primermundistas’. ¿Y aquí qué queda? Desolación y pobreza. Los supuestos beneficios en regalías e impuestos sólo son para que unos cuantos se queden con ellos. Qué tristeza me da que cambiemos nuestra riqueza natural por plata para unos pocos que no son los habitantes de aquellas zonas. Dejaremos un gran hoyo a las generaciones venideras, como dijo el ex ministro del Medio Ambiente Manuel Rodríguez.Tenemos el ejemplo de África. Aprendamos de lo qué paso allá antes de que sea tarde. Por cientos de años, los imperios explotaron las riquezas naturales de ese verde continente. Ahora millones mueren de hambre y de sed donde antes abundaban la comida y el agua. Pilas para que América Latina no sea la África del futuro. No nos regalemos al capital extranjero ni empeñemos el futuro digno de nuestros hijos. P.D. Este fincho* es de Exposer. ¡Bien, Guerrero! Si quedás alcalde, goberná con principios verdes, por favor.* Fincho: Palabra moderna y corta para referirse al fin de semana.

VER COMENTARIOS
Columnistas