Conciencia colectiva

Abril 20, 2013 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

En una muy agradable conversación con un empresario vallecaucano, durante un evento social, salió el tema de esta columna. Él me decía que siguiera escribiendo sobre temas que muchas veces pareciera que fueran en contra de ellos, porque a él le servía oír otras opiniones. Eso es ser grande, tener la capacidad de escuchar y considerar las diferencias, nutriéndose de ellas. De allí se desprendió una reflexión hecha por los dos donde coincidimos sobre la importancia de producir conciencia, una conciencia colectiva.El Universo es una gran energía en constante movimiento y transformación. Nosotros somos también energía que pertenece a esa gran fuente creadora y somos solo un pequeño reflejo diario de ese movimiento constante. Esta gran energía creadora tiene muchos nombres, para los científicos unos y para los religiosos otros, generando todo tipo de diferencias y conflictos, enfrentamientos entre muchas religiones y científicos del planeta que han hecho que la humanidad llegue a donde estamos, un gran caos. En la mayoría de veces las discusiones son sobre dogmas, que si la Trinidad, que si la virginidad de María, que si Adán y Eva o el Mono, que si Buda o Alá, que si el matrimonio ‘gey’, en fin discusiones sobre doctrinas que no tiene relevancia en producir una mejor humanidad. Todo esto solo genera un gran ruido y no la serenidad que hay en la tolerancia y la generosidad del alma, temas fundamentales para producir paz.También coincidimos el viejo César y yo en que sentíamos que estamos llegando a un tiempo determinante en la pequeñísima historia de la humanidad, donde es clave que las nuevas generaciones vengan con un chip diferente lleno de conciencia ambiental y de justicia social. Que es el tiempo de bajarle a la velocidad caótica del ego para entrar en la velocidad armónica del universo. Eso se logra a través de la meditación y el silencio, de la tolerancia a las diferencias y a la buena nota, convirtiéndonos día a día en mejores seres humanos. No es fácil bajarle a las revoluciones, pero es indispensable si queremos disfrutar de mejor salud tanto física como emocional y mental. Es importante pensar no solo egoístamente en uno, sino en todo nuestro entorno, las otras personas y las otras especies que están alrededor. Ser generadores de bienestar y de armonía. Eso si que es importante, repito ARMONÍA, seamos tolerantes. Si a uno le gusta el sancocho y a otro el ajiaco, si a uno le gusta el cristianismo y a otro le gusta el budismo, si a uno le gusta Uribe y a otro Santos, todo está bien, somos distintos, pero la clave está en el respeto del otro. Esta gran fuente de energía de la cual todos somos parte es inagotable y armónica, seamos buenos representantes de ella.A los empresarios vallecaucanos los invito a reflexionar sobre esto y que tengan la grandeza de producir mucho bienestar para todos los habitantes de este gran departamento. Gracias.

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