Club Campestre de Cali

Club Campestre de Cali

Febrero 23, 2013 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Sobre los terrenos que ocupa actualmente el Club Campestre de Cali hay una gran polémica. En épocas electorales se empieza a debatir sobre su legalidad, que si tienen las escrituras en regla, que si se debiera designar para vivienda popular, en fin la acostumbrada lucha de clases donde ‘el pueblo’ se siente maltratado por los ‘oligarcas’ y se usa este tema como un arma para conseguir votos o para congraciarse con las masas. Yo no voy a entrar a escribir sobre quién tiene la razón jurídica, voy a hacerlo sobre lo que para mí, como amante furibundo por la preservación de la naturaleza, es la verdadera discusión que merece la atención de todos nosotros, los habitantes de nuestra amada ciudad de Cali, no sólo de los políticos de turno con sus habituales discursos populacheros.Lo que allí esta en juego es nada más y nada menos que la preservación de un ecosistema frágil que queda entre el Río Meléndez y el Río Lili, que se ha logrado preservar y mejorar por la acciones de este Club. Es un corredor natural donde las especies del sitio pueden conectarse entre las dos riveras y también llegar al Cauca. Importantísimo también como un pulmón para el sur de Cali , ya que si se cambia la vocación de este predio para área de construcción social, como pretenden algunos, sería una verdadera hecatombe. Hasta cuándo vamos a permitir pasivamente que nuestros recursos naturales sean algo de poca importancia y que lo que de verdad sostiene la vida, el Agua, pase a un segundo lugar. Recordemos que tanto ‘pueblo’ como ‘oligarcas’, todos la necesitamos, todos bebemos de ella, es nuestra recurso vital más preciado.Yo me pregunto, si esas hectáreas de tierra fueran entregadas al Municipio de Cali y supongamos se les convenciera de no construir allí, sino dejarlo como un parque público, ¿podría la Administración Local hacerse cargo de ese predio para bien de las generaciones por venir y cuidar ese frágil ecosistema que actualmente esta allí presente? ¿O sería como los muchos parques abandonados, a merced de los invasores piratas y los corruptos políticos de turno? ¿Qué pretenden de verdad los señores Borreros y Ospinas? ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Habrá abogados que ya cuentan la platica cuando ganen el pleito? Son muchas las preguntas que surgen, pero concentrémonos en lo que de verdad es importante, el futuro natural del planeta Tierra.Actualmente, ese club social cuida a conciencia esos terrenos donde existen centenar de especies de aves, guatines, pavas, iguanas y cientos de especies más que no me cabrían en esta columna. Allí los socios, sus hijos, sus amigos y seguramente muchos más, entre ellos los cientos de trabajadores del Club, pueden aprender a cuidar la naturaleza, a tener contacto con ella y eso es bien. Seguramente de allí saldrán muchos de los futuros empresarios… Qué rico que salgan con conciencia ambiental… Nota aclaratoria. No soy socio del Club.

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