Amado Sanancho

Amado Sanancho

Septiembre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

Ese bello archipiélago en medio del Caribe constituye uno de los tesoros más grandes de la Nación. Cuando hablamos de tesoro no nos referimos a lo posibilidad de algún día explotar el petróleo de sus profundidades, sino a las riquezas en flora y fauna, nos referimos a su gente raizal con toda su cultura, que llevan cientos de años en ese paraíso. Nunca entendimos cómo el Gobierno central pensó algún día dar en concesión ese sitio para que multinacionales en su afán de ‘riqueza’ del petróleo pusieran en riesgo todo ese ecosistema frágil y el derecho de sus gentes a la pesca artesanal. Claro que el problema está latente ya que todavía no se ha ganado el pleito con Nicaragua que reclama gran parte de los cayos, con fines non santos para usar esas aguas en explotación petrolera y para que sus barcos cargueros del crudo transiten por allí. Sabemos que el petróleo es un negocio literalmente sucio ya que para extraerlo y transportarlo contamina todo a su paso. Jamaica más hacia el norte ya está utilizando sus aguas para el negocio del oro negro.La isla de San Andrés que es sólo una pequeña parte del archipiélago está teniendo muchos problemas, el Gobierno central la ha dejado a la deriva y no manda recursos de verdad. Pero el principal problema es la sobrepoblación que en una isla de tan solo 26 kilómetros cuadrados tiene aproximadamente 100 mil habitantes, la gran mayoría de la Costa Atlántica de Colombia Continental, que llegaron a la isla buscando oportunidades de trabajo y allí se quedaron. También llegó el narcotráfico (con sicariato incluido) y los daños que todos sabemos llega con él. Se creó la Occre, un ente de control pero no ha dado resultados porque fue usado en gobiernos anteriores con fines electorales. También llegaron en los 90 la cadenas hoteleras que no dejan riqueza a sus gentes porque es turismo que no gasta nada, tienen todo dentro del hotel. La contaminación por el mal manejo de sus basuras también está acosando la isla.Pero a pesar de todo lo anterior descrito, la isla sigue siendo el paraíso de aguas de siete colores y ni se diga de la isla de Providencia que allá sí han sabido controlar mejor le llegada de continentales con su contaminación incluida. El nuevo Gobierno Departamental que entró con una nueva cara y dio termino a años de una clase política bastante cuestionada tiene ganas de cambiar las cosas, tarea que no es fácil por falta de recursos y porque las cosas no se cambian de la noche a la mañana. La isla tiene que volver a su vocación turística verdadera, buscando nuevos horizontes con un turismo bueno, que deje buena platica en la isla. Para eso hay que hacer campañas contundentes para la limpieza de sus playas.Somos muchos los que amamos esa isla y queremos poner un granito de arena para ayudar al nuevo Gobierno en esa tarea, pa’ delante bella isla de Sanancho.

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