Agro en tiempos de paz

Agro en tiempos de paz

Abril 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Miky Calero

La guerra social que ha vivido Colombia por más de un siglo, comenzó en el campo.La guerrilla se formó a raíz de las prácticas feudales que vinieron del viejo continente. Los pobladores que vivían aquí durante miles de años no acumulaban tierras. En ese desbalance donde unos tienen muchísimo y otros no, es donde empieza la violencia. El comienzo de las guerrillas se sustentaban en eso, pero su lucha se desvirtuó hasta llegar a volverse iguales a los que tanto criticaban, también empezaron a acumular tierras y a enriquecerse a través del narcotráfico y ahora lo más triste, la minería destructora. El campo que debería ser fuente de bienestar y despensa de alimentos se convirtió en un ‘campo de batalla’. Es allí donde se libra la guerra entre todo tipo de ejércitos armados, los guerrilleros, los paramilitares, las bacrim y la delincuencia y a veces ciertas células corruptas de la Policía y el Ejercito. ¿Quiénes son las verdaderas víctimas? Los indefensos, los campesinos, los indígenas, pequeños cultivadores que ven cómo sus hijos ya no quieren permanecer en sus fincas o porque son arrebatadas por los insurgentes o por algunos disfrazados de ‘gente distinguidísima bien’. El mundo moderno con su tecnología se vuelve muy atractivo para estos muchachos que terminan engrosando los anillos de miseria en las ciudades que no han sabido crecer bien y organizadamente por la desidia de sus gobernantes.Sí, triste decirlo, pero mientras no se tengan políticas claras e incluyentes para los habitantes del campo, la paz en Colombia será inalcanzable. Asesoría en cultivos orgánicos y sostenibles, en vez de tanto glifosato. Variedad de cultivos en vez de monocultivos. Protección para las fuentes hídricas y no solo pensando en represarlas para beneficio de la energía descomunal que consumimos los de las urbes. Compensación económica para que estos campesinos no tengan que deforestar para comer sino que se vuelvan guardianes de los bosques y humedales. Tanto que falta por hacer para que nuestra patria sea sostenible en el tiempo. Nos desgastamos en polaridades absurdas que no hacen otra cosa que volvernos una nación de bárbaros medievales.A los señores negociadores, al sector público y al privado, a los insurgentes de todos los bandos, a nosotros los ciudadanos del común nos espera una tarea grande en la construcción de la verdadera paz que debe comenzar en el campo de donde salen los alimentos y el agua que consumimos. Mientras no tengamos claro esto y trabajemos por ello, nos espera otros largos años de guerra y muerte.

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