Ser como ellos

Ser como ellos

Julio 09, 2014 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

Es una sensación extraña esa que acabamos de vivir en días recientes. Como si todos hubiéramos salido a vacaciones el mismo día, como si acabáramos de recibir un regalo que queríamos, como si nos hubieran hecho una declaración de amor colectiva, sincera y sostenida, o como si hubiéramos asistido a un concierto de nuestro grupo preferido.Yo no recuerdo haber estado tan contenta tantos días seguidos, y ver tan contento a todo el mundo alrededor. Fue como habernos enamorado todos juntos y a la vez, fue como haber sucumbido a un encantamiento. Y al final perdimos. En un partido feo donde Brasil lanzó patadas y reventó balones buscándose el triste desenlace de Neymar lesionado.Y sí, el árbitro no fue justo, pues pareció muchas veces olvidadizo de pitar las faltas de Brasil, no retiró al portero cuando debió hacerlo, parecía en nuestra contra. Pero al final, la tricolor tampoco jugó bien ese partido. Se veían apocados. Intimidados por los pentacampeones que los recibieron con un concierto de penosos golpes. Sobrevivimos. Y lo hicimos dignamente.José Pékerman argentino que, paradójicamente, nos enseñó a ser humildes, salió con la frente en alto. La Selección Colombia ganó, así haya perdido el macabro juego con Brasil, porque impuso su juego bonito, su capacidad de gozar el balón, su bailecito sabroso, su disciplina, su humildad, su profesionalismo.El sabio Pékerman pudo mantener a sus hombres contenidos a pesar del asombroso desempeño que tuvimos en la primera ronda. Él no los dejó acariciar la copa antes de tiempo. Decía: “esto apenas comienza”. Y sí. Creo como él que esto apenas comienza. La Selección que nos representó en Brasil no sabe lo que es el triunfalismo. Ese equipo colombiano nos permitió pensar en un país distinto.A diferencia de los mundiales del 90 y 94, donde unos jugadores con conductas ligadas al narcotráfico acabaron por sabotear su propio talento, James y Cuadrado, Yepes, Guarín, Jackson, Teo, Ospina, nos dieron una lección de humildad, disciplina y profesionalismo.La Selección Colombia del Mundial Brasil 2014, vino a enseñarnos que somos mejores de lo que a menudo nos atrevemos a creer. Y ser mejores no es solamente tener un crack y un equipo sólido en la cancha, es saber perder sin señalar culpables ni excusas, es entender que si nos va bien no es por un golpe de suerte, y saber que el reto ahora es convertir este cambio en algo estructural. Esa es la esperanza.En cuatro años deberíamos estar disputando uno de los cuatro lugares finales y quizá en ocho o doce, la copa será nuestra. Un equipo que entiende que hay que recorrer un camino para llegar hasta donde se quiere ir, es un ejemplo para un país de constantes fricciones políticas, es un símbolo que nos unifica, nos hace construir una identidad diferente y, según el profesor Matthew Brown de la Universidad de Bristol, nos acerca a la paz. De acuerdo con sus palabras, Colombia es un país que se quiere parecer a su Selección. Ojalá sea cierto. Ojalá cada vez seamos y actuemos más como ellos, en un proceso que nos acercaría al mismo tiempo a la Copa del Mundo y a una paz duradera.Pd. Alemania 7-Brasil 1. Como dijo alguien en Twitter, ya no es el jogo bonito, si no el jogo bobito. Definitivamente, uno cosecha lo que siembra. ¿Alguien que quiera todavía culpar al árbitro o a la Fifa por el fracaso de Colombia?

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