Peñalosa vs. Peñalosa

Peñalosa vs. Peñalosa

Marzo 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

¿De dónde salieron esos dos millones de votos por Enrique Peñalosa? Diría que salieron en buena parte del cansancio que producen los políticos tradicionales. De la fatiga con la publicidad engañosa, con la descarada compra y venta de votos, los regalos, los fraudes, la extorsión, la confusión. En las elecciones parlamentarias pasaron cosas tan extrañas como que entre los afro descendientes quedó una mujer no perteneciente a la etnia, quien había ensayado presentarse por varios partidos, sin éxito, antes de acabar como representante de una minoría de la cual no hace parte.El mismo Álvaro Uribe acabó declarando ilegítimo al Congreso. Y no es para menos, pues sobra preguntar en cuántos municipios estaba el voto a cincuenta mil, como ocurría en Soledad, al lado de Barranquilla, para comprender que “ilegítimo” se queda corto. ¿Por qué las tasas más altas de participación al Congreso están en departamentos de la Costa Caribe? El resultado, 17 congresistas vienen del Atlántico. También en Córdoba, Sucre, Guajira y Cesar, hay miles de votos cuestionables.Ganan quienes tienen la maquinaria política, la ‘U’, los liberales y los conservadores. Pierden quienes proponen otra alternativa, como los ‘verdes’. Así es que más allá de los fraudes, de la tarea pendiente que tiene el Consejo Nacional Electoral en investigar las denuncias, es indudable que hay un desequilibrio en la representatividad regional, lo cual pone en duda el sistema vigente. Aún así, algunos creemos en un país donde la gente un día vote a conciencia y la corrupción sea una excepción, y no la regla.Entonces es ahí donde aparece Peñalosa a representar la anti política, a admitir públicamente que es un mal político pero un buen gobernante, a evitar las frases hechas, a capitalizar ese voto en blanco que representa la insatisfacción de la gente con los candidatos, a congregar al antisantismo y los diversos ‘ismos’, todo lo cual lo convierte en un presidente viable. Pero ojo, Peñalosa tiene ya callo en hacerse zancadilla, por eso en estas elecciones, él es posiblemente su peor enemigo.Por eso se puede decir que en estas elecciones, hay otra competencia, la de Peñalosa vs. Peñalosa. Y es que el mal candidato, el mal político, puede volver a sacar de taquito al técnico, al experto que podría llegar a hacer una buena administración.¿Cuáles son los riesgos de su candidatura? Que vuelva a caer en la incongruencia de aceptar el apoyo de los dirigentes tradicionales, vengan de donde vengan: otra foto con Uribe en la tarima y se quema.Que no pueda aglutinar a unos y a otros. Tiene que ser como el papa Francisco y ubicarse por encima de las diferencias de tantos. En este caso, por encima de las peleas de la izquierda y la derecha.Que, como Mockus, acabe con la ilusión verde al irse demasiado a la nebulosa y parecer desadaptado, poco preparado para asumir el reto.Que hable en exceso de Bogotá, que ya no es ejemplo de nada bueno.Que siga repitiendo que Transmilenio es la solución a los problemas de movilidad de la ciudad y del país, justo cuando el sistema de buses articulados colapsa.Que sea arrogante.Que menosprecie a Santos que, por ser el Presidente, tiene más posibilidades de ganar. Que olvide que el país necesita más que infraestructura, transporte, movilidad y vivienda. Aún así, puede ganar. Y lo mejor que tiene es que no es ninguno de los otros, a quienes, por razones muy diversas, resulta difícil creerles.

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