Lejos del mundo

Octubre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

La noticia de Malala Yousafzai, la menor de 14 años gravemente herida en días pasados cuando iba a la escuela, quien desde los 11 comenzó a escribir un blog para la BBC urdu sobre la vida bajo dominación Talibán, ha dado la vuelta al mundo. Cómo habrá sido de intenso el cubrimiento, que incluso en Colombia ha tenido despliegue. Sin duda, esta no suele ser la norma. En el país, no es de extrañarse que confundamos las naciones de Oriente Medio, sus conflictos o sus nombres. Tampoco es raro que la mayoría de nosotros no tenga una opinión respecto a temas como la práctica de la ablación en países del África Subsahariana, sobre la crisis en Siria o sobre la polémica del Premio Nobel a la Unión Europea. La razón principal es porque poco o nada se nos informa sobre ellos. El espacio que tienen los asuntos internacionales es siempre el más limitado en los diarios colombianos o en la televisión. Y en la radio, más que noticias de afuera, a menudo nos encontramos con ademanes faranduleros de patético arribismo, como informar cuánto cuesta un apartamento en Miami Beach o entrevistar a un actor famoso de Hollywood usando como intérprete a un colombiano de acento afectado. Tampoco se trata de vetar la frivolidad, menos cuando en Colombia nos encanta y ésta ocupa un espacio prominente en los medios, sino de tener un radar desde donde percibirnos como parte del mundo. Empezar a ver esos vasos comunicantes, cada vez más intensamente conectados y reales, entre naciones y culturas. Empezar a entender la dinámica de un planeta globalizado, del cual hemos estado excluidos muchos años, en parte por el conflicto armado, en parte por una tradición a mirarnos el ombligo, de eso se trata. Y es que así como el mundo está cambiando, Colombia también lo está haciendo. El país ha tenido un incremento en la inversión extranjera directa del 20% en 2012 respecto al año anterior y podría llegar a una cifra récord de más de 15.000 millones de dólares. Esto explica la llegada de profesionales de otros países, en gran medida por encontrar aquí oportunidades de negocio y también, por alejarse de situaciones adversas, como es el caso para cientos de venezolanos que han venido a instalarse en ciudades como Bogotá y Barranquilla. Si bien el país está cada vez menos aislado, sus noticias no lo reflejan de esa forma. Los recién llegados de otras latitudes, tienen que recurrir -como uno mismo-a diarios como El País de España, El Clarín de Argentina, Reforma de México o el New York Times, para enterarse de lo que pasa más allá de nuestro patio trasero. ¿Por qué hoy todos los diarios arriba citados y muchos otros, tanto hispanos como anglófonos, informan sobre el referéndum de independencia que hace carrera en Escocia, por poner cualquier ejemplo, noticia que a la hora de escribir esta columna no ha tenido repercusión en los principales diarios nacionales? Mientras tanto queremos más sobre qué dijo Merlano y qué pasó con Colmenares y cómo está la pobrecita Valerie Domínguez y por qué Shakira va a llamar a su hijo Ulises. Sin el ánimo de censurar, creo que podemos seguir produciendo todas estas noticias sin excluir aquellas que nos abren los ojos a otras realidades. Cada quien es libre de mirar en la dirección que prefiera. El problema creo, es que hay muchas cosas que sólo pueden verse y saberse si tenemos televisión por cable o acceso a diarios extranjeros. Por más que el mundo viene a buscarnos, nuestros medios insisten en mantenerlo a raya.

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