La cosa Fiscal

La cosa Fiscal

Marzo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

La Fiscalía captura al prometido de la directora del Icbf, Eduardo Benavides. Casualmente aparecen los medios dentro de un show mediático que tanto le gusta a esta institución, en el bunker, esposado, como un criminal, antes de la boda con Cristina Plazas, como en un culebrón de quinta categoría. Lo sueltan, pero el daño está hecho, algo que parece ser un fin en sí mismo: lo mismo hicieron con Andrés Camargo, con los coroneles Nelson Arévalo y José Vivas Báez, contra quienes no hay ninguna prueba, pero llevan tres años recluidos por el caso del grafitero asesinado Diego Felipe Becerra. Se alega “peligro a la sociedad”, sin importar que se trate de personas contra quienes no solo no hay pruebas, si no que ni siquiera hay indicios. Lo mismo hicieron con Benhur Herrera, recluido “preventivamente” por ocho meses, falsamente imputado por las Farc como testaferro, un señor enfermo y de la tercera edad.Son tantos los casos de reclusiones injustificadas que las demandas al Estado por detenciones de esta índole bordea el billón de pesos. Cabe preguntarse: ¿Por qué lo hacen? En muchos casos quienes han sido víctimas de esta injusticia alegan un complot, una persecución política. Y eso que a partir de la Ley 600 de 2000 este procedimiento debe ser aprobado por un juez de garantías. Pero como me dijo una fuente, a menudo los jueces son amedrentados por la misma Fiscalía, y se les abren procesos y acusaciones si no comparten su posición. Es bien sabido que el fiscal Montealegre padece de un egocentrismo patológico; sus ansias de poder, su compulsiva figuración mediática, lo han llevado a convertirse en un personaje muy dado a la oratoria, a las afirmaciones categóricas, al histrionismo rayando en la caricatura y al afán de mostrar resultados a cualquier precio. La Fiscalía se ha vuelto protagonista de titulares, fuente única de columnistas de opinión y protagonista de noticieros. Rara vez sus tesis son contrastadas con otras fuentes, siendo a menudo su versión, la versión oficial (y única) de un crimen o investigación. Por todo lo anterior, recibo con ambivalencia la noticia de la detención de Santiago Uribe Vélez. Si bien descreo de su inocencia, entiendo que hasta ahora el hermano del expresidente ha asistido a todas las audiencias en su contra y ha colaborado con la justicia. También entiendo que las pruebas técnicas que lo incriminan existen desde hace muchos años. Siendo así, ¿por qué realizar la captura justo ahora? ¿Es este otro golpe de efecto de la telenovela que dirige el señor Fiscal, a quien le quedan dos meses de mandato y de quien se especula se irá a Alemania como embajador? ¿Hay una intencionalidad política detrás de esta captura en este preciso momento que está viviendo el país? ¿Es un golpe al uribismo como antesala del referendo? El fiscal Montealegre tiene un odio manifiesto por el señor Álvaro Uribe Vélez, así que en este contexto cabe darle por lo menos el beneficio de la duda a la afirmación uribista de que detrás de esta captura hay una persecución política. ¿Si había razón para detenerlo, como dicen algunos, desde hace un puñado de años, por qué esperaron tanto tiempo? ¿Era un as bajo la manga que guardó hasta el final? Manipulación, protagonismo y conspiración rodean los casos llevados por el órgano rector de la justicia en Colombia. Ojalá las razones para hacer esta detención en estos precisos momentos sean realmente técnicas, y ojalá la Fiscalía sepa explicarnos por qué esperó hasta ahora para hacerlo.

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