La campaña más larga del mundo

La campaña más larga del mundo

Febrero 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

Una vez más con las chuzadas sorprendió el presidente Santos al decir que “habría que averiguar quién está detrás de esto”. En su alocución del 4 de febrero, dijo: “¿Habrá ruedas sueltas en el ejército?” “¿Serán los Ratrojos?” “¿A quién le cabe la responsabilidad?”. Para luego ordenar “investigar a fondo lo ocurrido”. Sorprende que las mismas preguntas que se hace un ciudadano del común se las haga el máximo mandatario, pues si él no sabe qué es lo que está pasando dentro de la cúpula militar, ¿quién sabe? Y ahora que se destapa el escándalo, son destituidos cuatro generales, además del Comandante General de las Fuerzas Armadas, y no por ello queda claro qué pasó, por qué, ni quién es responsable.Por su parte, en España, dice el mandatario que “la decisión de derrocar al alcalde no parece razonable, pero es la ley, y la ley hay que cumplirla”. ¿Qué quiere decir eso? ¿Quiere decir “sí pero no”? El Presidente tiene rabo de paja y, sin embargo, es el más proclive a ganar las elecciones.Ya quedó atrás la fracasada reforma a la Justicia, la de la Educación que como no gustó, tampoco siguió adelante, entre otras apuestas fracasadas. En medio de la desazón, el mandatario le apuesta ahora a la paz, se le vuelve, como casi todo por un rato, un estribillo hasta cansarse y buscar otro, qué importa que la paz no muestre avances concretos, igual se manosea de día y de noche, en los noticieros de horario triple A, en cuñas radiales, en las declaraciones, donde a cualquier cosa que se le pregunta, el presidente solo responde la “paz”, la “paz”, la “paz”.Si las elecciones fueran mañana no sabría por quien votar. Y admito no sin cierta vergüenza que Santos y el voto en blanco están peleándose un primer lugar. Quizá como dice el dicho “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Lo pensé, no sin pesar, mientras leía la propuesta para reformar la educación hecha por la Fundación Compartir. Digo con pesar, porque no creo que este gobierno se le mida a una transformación de tal envergadura. Luego de un estudio riguroso sobre el estado del arte del sector educativo, el estudio define una hoja de ruta para transformar de una vez y para siempre la calidad de la enseñanza en el país. ¿La reacción de Santos? Decir, en el lanzamiento de la publicación, que “ha llegado la hora de pensar en grande el tema de la educación”.¿Será que alguno de los candidatos se compromete con los dos billones de arranque que hay que invertir el primer año para llevar a cabo la transformación educativa que necesitamos? ¿Será que más allá de eslogans hay un candidato con un programa serio en un tema tan vital como este para lograr el anhelado ideal de progreso y equidad nacional? ¿Será que Santos esta vez sí pone los dos billones, pues ya no va a estar más en campaña y ahora sí va a hacer su trabajo? Lo dudo mucho. Creo, como ya dije en otra columna, que a él no le gusta gobernar. Le gusta ganar. Por lo tanto, prepárense para otros cuatro años de grandes anuncios, prepárense para continuar en lo que podría pasar a la historia como una de las campañas más largas del mundo, y no se extrañen si el último día de gobierno, el candidato sigue anunciando grandes cambios en la paz, la educación, la salud, entre tantos otros, porque buenas intenciones sí que tiene y siempre ha tenido, como las tiene todo candidato que se respete. @melbaes

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