El traje del emperador

Mayo 14, 2014 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

Mientras los candidatos a la Presidencia se escarban la basura el uno al otro, ¿qué hacen los medios de comunicación? Algunos, más exactamente la Silla Vacía, también conocida como la Chiva Vacía por haber cometido varias irresponsabilidades periodísticas y generar ‘falsos positivos’ noticiosos como lo hizo al dar por muerto a Alfonso Cano meses antes de que este fuera asesinado, no actúan de manera muy distinta. El lunes aparece en el portal el artículo “Los jefes de la gran prensa se alinean con la reelección”, donde basándose en especulaciones y tejiendo datos por un lado, y argumentos por el otro, ‘demuestran’ que El Espectador y El Tiempo apoyan la reelección de Santos. No sería de sorprenderse que tuvieran que dar un paso atrás, como han tenido que hacerlo numerosas veces en los últimos años. Al fin y al cabo, más que un medio de comunicación, el portal es una herramienta del activismo político, donde la información llega editorializada y se acomoda a las tesis de sus directivas. Y, sin embargo, nadie los va a demandar por este artículo, pues aunque distintos periodistas consultados para esta columna se refirieron a La Silla Vacía como “irresponsable” y “sin rigor”, nadie quiere decirlo en voz alta. Así, el portal, y más exactamente Juanita León, su directora, como el emperador desnudo, seguirán encabezando las listas de quienes promueven la libertad de prensa, dando cátedra sobre periodismo independiente y libertad de expresión, sin importar que muchos no la tomen en serio, ni a ella ni al medio que lidera. No es para menos. El mismo medio de comunicación, en el caso de la foto de Alejandro Arias ganadora de un Premio Simón Bolívar, cometió varios errores, a saber: reveló una fuente que pidió expresamente no ser revelada, publicó información sin verificar, difamó al fotógrafo, así como a los trabajadores enfermos del pulmón de la multinacional Drummond. Así mismo, el 28 de marzo del año en curso, rectificaron la información dada en su nota ‘El gobernador que quedó crucificado’ alegando que su fuente les dio información errada. Sólo dos semanas más tarde, el 14 de abril, La Silla aclara que aunque Datexco les pidió rectificar la nota “Datexco infló a Peñalosa”, ellos deciden no hacerlo, algo de asombrosa soberbia, pues se les demostró su error cuando creyeron que el exalcalde había sido sobre representado en la región de Bogotá con un 38% de la encuesta nacional. En cambio, la firma explicó que Bogotá aparecía como la región centro con los departamentos de Norte de Santander, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Huila, luego no había tal sobre representación en la Capital. A pesar del argumento, la Silla insiste en no retractarse. Confunde entonces esta doble personalidad de un medio que se proclama independiente e imprime un dejo de superioridad moral e intelectual en el tono de sus escritos, pero por otro lado raya en el matoneo mediático, irrespetando las reglas mínimas de la ética periodística y privilegiando el sensacionalismo sobre el rigor. Los medios de comunicación, sean pequeños o grandes, virtuales o impresos, tienen una obligación con la sociedad y, como diría la Silla Vacía, con la verdad; en ningún caso pueden usar las mismas estrategias de los políticos, al enviar un mensaje por un lado y actuar del modo exactamente opuesto. Los demás, como ciudadanos, tenemos la obligación de no tragar entero y señalar cuando el famoso traje del emperador no es más que un espejismo.

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