El gallo tapado de las presidenciales

El gallo tapado de las presidenciales

Marzo 05, 2014 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

De acuerdo con las últimas encuestas, a menos de tres meses de las elecciones presidenciales, el voto en blanco lidera la lista. Si se tratara de un candidato, podríamos dar casi por sentada su victoria, con un 41,5% que le daría una ventaja de casi 12 puntos sobre Juan Manuel Santos, con el 30% de intención de voto. Lastimosamente, el voto en blanco no es ese candidato que todos esperamos y, si bien es una manera legítima de manifestar la inconformidad, también es cierto que quien toma esa alternativa, por ejemplo en las elecciones del próximo domingo, le está dando más posibilidades a tantos candidatos corruptos de llegar y disminuyendo las de quienes valen la pena. Para el caso Santos, lejos de los pronósticos, el nombramiento de Vargas Lleras como vicepresidente no parece aportarle nada a la contienda. Los números no mejoraron para el candidato con su fórmula, quizá porque los dos cachacos de estirpe presidencial más parecen preparados para un partido de golf en el club, que para gobernar un país tan complejo, diverso y extenso como es Colombia. Se parecen, al menos en el linaje de amos del universo, aunque no en mucho más. Santos se considera más de centro mientras juega a complacer a todo el mundo, y Vargas Lleras tira más a la derecha, y tiende a decir las cosas claras, gústele a quien le guste.En un lejano tercer lugar, Óscar Iván Zuluaga y Enrique Peñalosa tienen entre el 6 y el 7% de intención de voto. Sabemos que Óscar Iván, como bien lo ilustra una caricatura, se acabó de echar la soga al cuello con Carlos Holmes, que si bien es un político serio, no aporta a la sensación de vieja maquinaria política que ya arrastra consigo Zuluaga, por no ir más lejos. Con 5% aparece Clara López, quien aún no define su vicepresidente. La sigue Marta Lucía Ramírez, quien eligió a Camilo Gómez, siendo una pareja que compite fuertemente con la de Zuluaga y Holmes como los más soporíferos de la lista. Por último, quien más subió en las encuestas y alcanza cerca del 4% en febrero, en contraste con el 0,7% que marcaba en enero, es Aída Avella, de quien supe luego del atentado del que fue víctima en días anteriores. De esta última no sé nada ni le he escuchado una propuesta, solo sé que cuando la entrevistan me pregunto: ¿De dónde será esa señora? Pues tiene un acento que podría ser ecuatoriano, quizá mexicano, lo cierto es que ha vivido tantos años por fuera que no sería de extrañarse que dijera: “He venido a ser presidente de vuestro país”. En lo personal, creo que ser mujer ni le quita ni le pone a un candidato y sería sexista elegir a una mujer solo por el género, así que esa tendencia de las tres a “ir tras el voto femenino” me resulta oportunista. Ante este panorama, se imagina uno que alguien tendrá que recoger, si no todos, una buena porción de esos votos en blanco que acabarán por definir la partida. Mi apuesta es por Enrique Peñalosa, quien el domingo competirá por la candidatura de los Verdes. Un hombre que supo hacer en su momento de Bogotá una ciudad más humana desde el urbanismo y que podría encarnar ese aire de cambio que tanto nos hace falta. Contrario a la mayoría de políticos, Peñalosa tiene la desventaja de ser mucho mejor de lo que parece, cuando la norma suele ser que parezcan mejores de lo que en realidad son. En todo caso, alguien tiene que ganarle al voto en blanco. Amanecerá y veremos.

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