El Cauca y la senadora Valencia

El Cauca y la senadora Valencia

Marzo 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

El lunes pasado Paloma Valencia lanzó en Twitter: “Propongo un referendo o una consulta para que el departamento del Cauca se divida en dos. Un departamento indígena y otro para los mestizos”.En cuestión de minutos las redes sociales eran un hervidero de insultos. Pero lo cierto es que su iniciativa, buena o mala, abrió los micrófonos a la problemática del Departamento. Dejando de lado a la Senadora como personaje y pensando en la temática, hay que decir que el debate es interesante.Coinciden los expertos en que el Cauca es un departamento desintegrado y lo ha sido siempre. En el norte tienen asentamiento las grandes industrias que tributan para el Valle, como son las asentadas en Caloto. Al final, el Departamento se concentra esencialmente en la capital y los municipios del centro, mientras que el sur está ligado a Nariño y el oriente al Huila.Esto sin mencionar la zona de la Costa Pacífica, asediada por la minería ilegal, la pobreza y la violencia desde hace décadas, así como la presencia de las Farc en el Departamento. Cada uno de estos actores del territorio tiene sus razones para sentirse hostigado. Ninguno se siente representado por un Gobierno Departamental con oficina en Popayán, ciudad que ni siquiera tiene conexión terrestre con Guapi.Esa es una de las razones por las cuales quienes desean emigrar se van a Buenaventura o a Cali, pero poco o nada a Popayán. Y no es para menos. El lazo del Pacífico con su centro administrativo es casi inexistente.Por otro lado, el Departamento es una bomba de tiempo. Recordemos la masacre de Nilo en 1991 en la que murieron 21 indígenas por una lucha de tierras, situación que hoy en día se ha recrudecido, con un gobierno que sale a firmar acuerdos bajo la presión de quienes se toman la carretera Panamericana. La dinámica, donde la minga parece ser el único camino para conseguir resultados por parte de los indígenas, se ha acentuado. Por su parte, los terratenientes, pequeños y medianos productores campesinos, se ven asediados para cederles parte de sus tierras a quienes reclaman sobre ellas derechos ancestrales.En palabras del ex gobernador Guillermo Alberto González, “el Cauca no hay que dividirlo, ya está dividido”. Y esto lleva a un vacío administrativo, en el poder político y económico que es en parte causa de la ingobernabilidad del territorio. De acuerdo, la idea de segmentarlo apelando a diferencias étnicas no tiene sentido. ¿Pero no se dividió en su momento el antiguo Caldas? ¿No se han dividido numerosas veces otras zonas del país? ¿No es pertinente pensar en propuestas, sea esta u otras, para mejorar las condiciones de la región y la convivencia entre sus pobladores?Nadie quiere que Colombia se parta en términos raciales o étnicos y comprendo que esta es una forma muy errada de presentar la idea. Sin embargo, lo dijo el mismo ex gobernador González: “La propuesta está en parte justificada por la situación actual del departamento”. ¿Hasta dónde muchos de los problemas del Cauca no están relacionados con la falta de un ejecutivo que represente a todo su territorio, donde haya una conexión física, terrestre, pero también económica y social? ¿Cómo se va a manejar el posconflicto en un lugar en tensión constante donde la violencia es pan de cada día? Ojalá el debate continúe y por el bien del Cauca, conduzca a decisiones premeditadas, no reacciones en caliente, que lleven al beneficio de toda su población.

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