Demasiados Santos

Agosto 07, 2013 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

Como ya sabemos, Juan Manuel y Francisco Santos son primos hermanos. Nacieron con diez años de diferencia, el primero un 10 de agosto, el segundo un 14. De linaje presidenciable, sus padres se casaron con dos hermanas. Los dos estudiaron en la Universidad de Kansas, los dos hicieron periodismo en el periódico que sus respectivos padres manejaron durante años, los dos trabajaron en El Tiempo, los dos escamparon de la política en el período Samper cada uno con su fundación (Buen Gobierno y País Libre), los dos consiguieron protagonismo político desde esta plataforma, hasta que en 2002 Francisco, mejor conocido como Pachito, pasó a ser vicepresidente de Uribe, mientras que su primo hermano pasaba a hacer parte de la oposición.En el 2006 se reencontraron en el uribismo, donde Juan Manuel Santos pasó a ejercer la cartera de Defensa. Años más tarde, su destino vuelve a cruzarse con el de su primo por cuenta de los líos judiciales que enfrentan, el uno por parapolítica y el otro por el bombardeo en Ecuador donde cayó Raúl Reyes, sin mencionar los que vendrían más adelante por cuenta de los falsos positivos. En el 2010, trepado en los hombros de Uribe, Juan Manuel Santos sube a la Presidencia y ahora es Pacho Santos el que se acomoda en la oposición, en una especie de vals donde cada uno en su momento ocupará la posición del otro. ¿En esa misma lógica, como ya Juan Manuel Santos fue presidente por cuenta de Uribe, ahora es el turno de su primo Pacho? Más allá de esta patética historia de República Bananera, lo cierto es que de ser elegido Pachito como el candidato del uribismo, una vez más Juan Manuel Santos se saldrá con la suya. Basta asomarse a las redes sociales para ver hasta dónde la gente no respeta en absoluto a quien se han dado en llamar Facho Santos, PAyaChITO Santos, Pachito Voltios, entre muchos otros nombres que señalan su incompetencia, su torpeza, su absoluta falta de elocuencia y donde una y otra vez la gente lo trata de tonto, baboso y payaso. Claro, a Juan Manuel Santos también se le conoce como Juan Ma, Chucky, Santos Positivos, entre otros, pero estas denominaciones apuntan más a una percepción del primo mayor como político maquiavélico que como pelotudo. Sobra decir que ante la falta de opciones los electores irán con desidia a elegir entre dos males el menor, y se quedarán con el primo mayor, sus cien mil viviendas, sus promesas no cumplidas, su gobierno centralista, su abolengo, su conexión con la política internacional más que con las tragedias locales y su falta de entrega y de pasión por la gestión pública. Como dije en otra columna, a JM Santos más que gustarle gobernar lo que le gusta es ganar. Los electores ya sabemos eso y sabemos que incluso en su período de gobierno se ha seguido comportando como un candidato en cuidado permanente de su imagen, con más afinidad por los grandes anuncios que por las ejecuciones. ¿No sería lamentable reelegir a un presidente cuya gestión es desaprobada por el 50 % de los colombianos? ¿De verdad no hay más opciones? Solo nos queda verlos acabarse entre ellos, en una campaña que promete ser bastante sucia mientras se difunde el mensaje claro y masivo entre los posibles candidatos de que no es un requisito tener el apellido Santos para presentarse en las próximas elecciones. Tal vez con eso sea suficiente para que aparezcan otras alternativas. @melbaes

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