500 años después

Octubre 02, 2013 - 12:00 a.m. Por: Melba Escobar

Cuenta la historia que quien descubriera el mar del Sur un 25 de septiembre de hace 500 años desde lo que hoy es Panamá, fue ni más ni menos que Vasco Núñez de Balboa, delincuente que por un golpe de suerte acabó convertido en gobernante.Cabe preguntarse si el parecido con algunos personajes de la realidad actual de la región colombiana será pura casualidad, o si el hecho de haber comenzado con una población sumida en la politiquería y la corrupción, como lo fuera Santamaría del Darién, haya sellado un destino trágico. No lo sabremos y ya de nada sirve preguntarse qué hubiera sido de nosotros si nos hubiese descubierto otra persona, o de otra nacionalidad, o con otras cualidades. Lo cierto es que estamos donde estamos y el territorio compartido por Valle, Nariño, Cauca y Chocó sufre profundas desigualdades que ya todos conocemos. En Buenaventura, la pobreza es del 80%, 58% de la población del Litoral Pacífico padece hambre y cerca del 50% no tiene cobertura en salud. Esto sin mencionar el desempleo, la falta de educación, la violencia. En comparación con indicadores de otras regiones, el Pacífico parece otro país, uno más pobre, más atrasado y más violento. Como todo lo demás, el conflicto llegó tarde a la región, pero llegó para quedarse. En los últimos doce años, 1 de cada 7 personas habitantes de Barbacoas, el Charco, Pizarro, La Tola, Magüí, Payán, Mosquera, Olaya Herrera, Roberto Payán, Santa Bárbara y Tumaco, han sido asesinados en masacres, perecido en las minas o desplazados. El negocio coquero y minero devasta la región. En el litoral caucano, 60 mil pobladores de Guapi, Timbiquí y López de Micay, sufren la violencia que se extendió cuando el glifosato desplazaba el terreno de los cultivos ilícitos en Nariño. En 2009 fueron incautados en el Puerto de Buenaventura 22 millones de dólares y la micro extorsión es hoy pan de cada día en donde se habla de las “casas de pique” para descuartizar gente, como si se hablara del billar de la esquina. Esto sin mencionar las desapariciones no reportadas y los cadáveres arrojados al mar. Nada de esto es nuevo. A las cifras se suman las tesis de grado, las hipótesis y los expertos. La región está sobre diagnosticada. Sabemos perfectamente lo que está sucediendo, lo que no sabemos es qué hacer al respecto. ¿Qué va a pasar? ¿Cómo se van a mejorar radicalmente las condiciones de vida de los habitantes del Pacífico colombiano? ¿Cómo hacer que la región se apropie de su devenir? La impresión es que no hay dolientes. Quizá también porque no hay un sentido de identidad compartida, como la que puede tener el Caribe colombiano. El Caribe ha sabido invertir en industria, generar empleo, fomentar el turismo, facilitar el comercio internacional. ¿Por qué el Pacífico está tan rezagado si tiene un puerto con una ubicación estratégica? ¿Acaso su clase dirigente no está a la altura del reto?Se habla de la Alianza Pacífico entre México, Perú y Chile, como otra promesa para salir del atraso. Sí, es una oportunidad. Pero no se puede esperar que las soluciones vengan de afuera y operen milagrosamente. La región debe construir un proyecto viable y sostenible a largo plazo, independiente de los gobiernos y sus agendas políticas, de la cooperación internacional o los filántropos de turno. El sector público y privado, liderado desde Cali, debería construir una alianza para construir un modelo de región y así saldar una deuda histórica, quizá la más antigua de la nación.

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