Sarah quiere su kora

Sarah quiere su kora

Abril 07, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

La kora es un instrumento sagrado en África Occidental, por sus características de tradición milenaria que lo hacen depositario de narraciones musicales. Tocado tradicionalmente por varones, tiene sólo una ejecutante en Senegal: La artista franco senegalesa Sarah Carrere MBodj quien vive hoy en Colombia un martirio inimaginable.Su pasaporte francés le fue robado en Yopal, Casanare, hasta donde vino invitada para dictar clases y conferencias magistrales. A la espera de su nuevo documento, su estada en Colombia se prolongó más allá del permiso oficial. No ha podido salir del país por esta circunstancia, y además, su bello instrumento, la kora, especie de banjo africano, mezcla de arpa y laúd, con 21 cuerdas y una caja de resonancia redonda que se asemeja en ocasiones al birimbao de Río, está decomisado por la Dian desde hace 1 año. Fue enviado desde Francia y la Dirección de Impuestos tasó en $2 millones la multa, con intereses, por considerar que esta ‘importación’ se realizó de manera irregular. Para tocar la kora se requieren los índices de ambas manos, y el dedo pulgar. Los ostinatos son llamados ‘kumbeng’, y los solos, improvisaciones que tienen el azar feliz del jazz norteamericano, ‘biriminting’. Ella, desde luego, está muy preocupada, porque no sabe en qué condiciones está su kora, y tiene hoy desde Cali, el apoyo del escritor y gestor cultural Juan Fernando Merino, quien la encontró en Yopal, después de una búsqueda que inició con Isabella Prieto Bernardi para invitarla a un evento cultural muy importante que se prepara por aquí.Sorpresa grande saber que la senegalesa estaba en Colombia, y no propiamente en las mejores condiciones. Cantante, narradora oral, poeta, en cuatro idiomas, arpista, es Embajadora de Buena Voluntad de las Naciones Unidas, hija del célebre poeta y novelista Charles Carrere, Caballero de las Artes y las Letras de Francia, y tía del cantante Youssou N´Dour.Entre los proyectos de Sarah en Colombia, figura el de dar a conocer en los colegios, cien instrumentos de su colección, vinculados a una coreografía de danzas, máscaras y cuentos, a la manera de los griots, los tradicionales contadores de historias en su continente. Merino hace todo lo posible hoy para conjurar esta situación en la que se ve envuelta una de las más prestigiosas artistas de África. En comunicación reciente, me dice: “Como hace meses no recibe sueldo ni honorario alguno, se está quedando sin dinero en Bogotá. Una editora amiga está tratando de ubicar un alma caritativa que pueda brindarle una habitación en su casa. Por su parte, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, ha tomado un interés personal en el asunto. Hoy, se propone al Ministerio, programar una serie de conciertos de Sarah en Colombia, que le permitan también pagar la multa para recuperar su instrumento...”.Sarah es nuera del Rey Akwa, con ascendiente en los Doula. Su esposo, antropólogo y egiptólogo, fue profesor de Antropología Jurídica en la Sorbona.Para la tradición oral del mundo, el trabajo artístico de Sarah es de la mayor importancia, pues la kora, unida a los griots, traería para nosotros el acervo mandinga de la tradición oral africana. La kora se toca también en Malí, Guinea y Gambia, y a sus ejecutantes se les llama ‘Jalis’, equivalente de bardos, poetas, poseedores y divulgadores de la memoria. Las koras modernas son elaboradas por viejos luthiers en Casamance, sur de Senegal, y exhiben hasta cuatro cuerdas de bajo. Al igual que en Europa, antiguamente empleaban cuerdas hechas con tripa, en este caso de antílope. Hoy, usan las mismas que se emplean en el arpa, o de acuerdo a la jerarquía del ejecutante, la ‘tanza’ o nylon de pesca.Entre los músicos más notables de kora, figuran Toumani Diabate, Ali Farka Torué, Ballake Sissoko, Bolubacar Traoré, Foday Musa Suso, Geoffrey Oryema, Seckou Keita, Mamadou Diabaté, Yerko Fuenzalida, Gabriel Vass, Kaouding, Cissoko y Sekou Kouyate.

VER COMENTARIOS
Columnistas