¡Que viva el amor!

¡Que viva el amor!

Septiembre 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Con el ‘paro’, desempleo de casi un 37%, el más alto en toda su historia, España no sale de su asombro con un acontecimiento que a todos ocupa, aunque algunos, como el avestruz, entierren la cabeza en la arena para indicar que no les incumbe: el 5 de octubre se llevará a cabo un suceso de gran tronío, como no se veía desde los esponsales de Alfonso XIII: la boda de Cayetana Fitz-James Stuart, la Duquesa de Alba.Cerca de Salamanca nació el linaje de esta dama; la Casa de Alba está sobre un promontorio, en la tierra seca de Castilla, en un lugar donde también reposan los restos de Santa Teresa de Jesús: Alba de Tormes.Visitar la Torre del Homenaje y cada uno de los salones de este castillo, permite saber que el Ducado de Alba está en el origen de España, de su vida monárquica, y emparentado con Jacobo II, Rey de Inglaterra. Parte de la antigua edificación está en ruinas, con las mordeduras visibles que dejó la artillería napoleónica.El nombre de la duquesa, como corresponde a su rango, requiere al menos de tres pausas para mencionarlo en su integridad: María del Rosario Carolina Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay. La nana que la arrulló se quedaba sin resuello.Catorce veces Grande de España, posee más títulos que ningún otro noble en el mundo: es cinco veces duquesa, dieciocho veces marquesa, veinte condesa, vizcondesa, condesa-duquesa y condestablesa. Su tercer matrimonio, esta vez con Alfonso Díez, un novio menor que dos de sus hijos, funcionario de Sanidad, hizo que repartiera en julio pasado una fortuna de aproximadamente 1.000 millones de Euros entre sus hijos, preocupados por ver a su madre, ya en los venerables 85, en manos de quien muchos ven como un caza-fortunas.La condesa dice que la envidian por tener a su lado a un hombre joven y guapo, y él manifiesta que es sólo amor lo que lo llevará al púlpito este 5 de octubre. Díez se dio la pela y firmó capitulaciones, así que el día en que la Duquesa expire, no podrá heredar ni el Palacio de Dueñas, en Sevilla, ni el de Monterrey en Salamanca -joya de la arquitectura plateresca- ni las casas de Ibiza, ni el palacio de Madrid, ni las fincas rústicas que ya legó a su hijo Jacobo Siruela, el otro día lujoso editor.Díez dice que ella le da lecciones de juventud. Cayetana lleva bikini en la playa, luce a menudo trajes de onda hippie, sicodélicos, y hace rato olvidó la silla de ruedas en la que llegaba a Salamanca cada verano, a darle vuelta a su castillo, donde conserva parte del patrimonio artístico de España: Goyas, Rubens, Murillos, Rembrandts, la primera Biblia traducida por la Casa de Alba, la primera edición del Quijote, dedicada, manuscritos de Cristóbal Colón, acuarelas firmadas por Charles Chaplin, amén de cofres con joyas de oro viejo y pedrerías de valor incalculable. Se afirma en España que si es menester reunir toda la tierra que posee la Casa de Alba en la península, esta puede sumar hasta 170 veces el Principado de Mónaco.Sus hijos intercedieron ante el Rey, para evitar esta boda que se aproxima con todo su fasto, aunque ella manifiesta que ahí, en la ceremonia, no estarán más de veinte personas. Alfonso Díez renunciará a su cargo en Sanidad, y recibirá, de por vida, un abultado sueldo mensual, como Duque Consorte. Cayetana ya repartió sus patacones, y ha dicho que nada le importan doblones, ni maravedíes de oro. Para ella, hoy, sólo el amor vale un Perú.

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