Ola Ventura

Mayo 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Este sábado 21 de mayo, Día de la Afrocolombianidad, a las 3 de la tarde, cuando Monseñor Héctor Epalza Quintero presidirá la Misa Inculturada en la Catedral de San Buenaventura, para dar inicio al lanzamiento de la plataforma cultural de Buenaventura, Ola Ventura, se convocarán también ahí, todos los espíritus libres que desde esa orilla del Pacífico han elevado la cultura colombiana.Entender que una manera de conjurar la violencia es a través de la educación y la cultura, es la apuesta de la Gobernación del Valle para promocionar y visibilizar al puerto, la orilla por donde nos llegó casi todo lo bueno de hoy.Buenaventura no puede continuar sumida en el olvido estatal y regional, corroída por la corrupción de sus gobernantes y enajenada por guerras promovidas desde el interior del país, al ser convertida en foco para la distribución de droga al mundo. En esa rapiña se han desangrado en los últimos 20 años paramilitares, guerrilleros, delincuentes de toda laya, llevándose por delante la sana convivencia de un pueblo que merece mejores destinos. En esa ordalía sin fin se degradó ahí la calidad de vida, desaparecieron las oportunidades de empleo y se afectó de manera criminal la educación de los niños. Miles de millones de pesos destinados a las escuelas, han ido a parar a los bolsillos de políticos inescrupulosos.Esta ventana cultural que se abre el 21 de mayo, quiere recordarle a Colombia que aquí nacieron los mejores ideales, la semilla de una literatura reconocida hoy en todo el mundo. En esta capital natural del Pacífico, vivió y escribió sus mejores versos el poeta Helcías Martán Góngora; entre sus obras se cuentan La Mina, Humano Litoral, Océano, entre otras. Desde Bahía Solano llegó muy joven el escritor Óscar Collazos, quien hizo suyo el puerto y sus vivencias, antes de emprender el exilio de Europa. El puerto le regaló su charanga silenciosa de Semana de Santa, para abrirse al mundo con una ópera prima elogiada por Gabo y Álvaro Cepeda Samudio: ‘Son de Máquina’; vendrían después innumerables novelas, entre las que se cuentan ‘Jóvenes pobres amantes’; memoria de un amor contrariado cuando era adolescente en Buenaventura, ‘Tal como el fuego fatuo’, ‘La ballena varada’, ‘Rencor’.Pero, el puerto fue también la patria de Carlos Arturo Truque, quien llegó desde Condoto. Su cuento, ‘Sonatina para dos tambores’, todavía percute en la literatura colombiana, con ritmo de currulao. Y desde Guapi, completó el acervo literario porteño, Enrique Cabezas Rher, con su bellísima novela ‘Miro tu lindo cielo y quedo aliviado’.Buenaventura fue recalada del marinero Joseph Conrad. Álvaro Mutis, como Alfredo Bryce Echenique, nunca olvidaron ‘esa brisa piadosa’, la misma que despidió al cadáver de Gardel antes de su travesía hasta la Aduana de Montevideo, donde fue velado, oficialmente, por primera vez.De esa entraña provienen el científico Raúl Cuero Rengifo, el bailarín del Royal Ballet de Londres, Fernando Montaño, la soprano Betty Garcés, los músicos Enrique Urbano Tenorio, Peregoyo, El Pollo Burbano, Markitos Micolta, Mercedes Montaño, Petronio Álvarez, ‘El Cuco’, Alí Garcés, Yuri Buenaventura, el Maestro Víctor Tapias, pintor excelso, los Acuarelistas de San Cipriano, autores del mural más alto de América.Buenaventura es hoy un hervidero de ideas y propuestas culturales; los muchachos del Boro hacen documentales, cine, teatro, fotografía, recrean la realidad de la isla con los versos repentinos y poderosos del hip hop; otros conforman grupos folclóricos, organizan orquestas. La décima y la tradición oral están vivas en los continuadores de esa inspiración que dejó huella, la de Margarita Hurtado, la mujer que podía hablar en verso todo el día, como si hubiera sido tocada por el verbo clásico de Don Juan de Castellanos.Bienvenida esta ola que anuncia buenas venturas.Sigue en Twitter @cabomarzo

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