No olvidar a Siria

Junio 28, 2012 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Niños empleados como escudos humanos, asesinatos sumarios, recrudecimiento de la lucha religiosa, presencia de la Yihad islámica o ‘guerra santa’, todas estas circunstancias hacen de la República Árabe de Siria hoy, una de las naciones con mayores motivos de preocupación en el mundo, máxime por la vecindad de Israel, Turquía, El Líbano, Jordania y Palestina, naciones con las que comparte fronteras.Según el último censo, Siria es un país de 19 millones de habitantes, con una amplia ventana al Mediterráneo y un considerable número de refugiados palestinos. Entre las etnias que comparten el suelo sirio, están la asiria, armenia, turca y kurda. La mayoría del país pertenece a la fe sunita, mas posee otras minorías religiosas entre drusos, alawitas y chiítas.Recientemente, el gobierno del presidente Barack Obama responsabilizó a Putin y a Rusia de lo que ocurre hoy ahí. Con los primeros vientos de lo que se denominó ‘La Primavera Árabe’, que depuso al presidente Mubarak en Egipto y dio al traste con la dictadura de Gadafi en Libia, sectores de la población descontentos con el mandato del presidente Bashar Al Assad han intentado, de manera infructuosa, sacarlo de la silla presidencial. Pero Assad fraguó desde el inicio de la conspiración, una respuesta violenta, destinada a atemorizar a los sirios, para convencerlos de esta manera de la inutilidad de más acciones en su contra.Aunque el mundo occidental ha pedido su salida, desde el foro de la ONU, al cual pertenece Siria, todos los clamores han sido infructuosos. En el conflicto han mediado ya los dos últimos secretarios de la ONU, Ban Ki Moon, y el exfuncionario Kofi Annan.Siria es una nación políticamente socialista, que estableció desde los años 70 una sucesión dinástica en la presidencia, con los Assad. El padre del actual mandatario gobernó hasta mediados de esa década. Tiene en su bandera dos estrellas verdes al centro, y escudo con águila imperial. Desde 1963 gobierna al país el Partido de Renacimiento Árabe Socialista, conocido también como Baaz. El padre de Bashar Al Assad, Hafez al-Assad, gobernó desde 1970, hasta su muerte en el año 2000. La Constitución de 1973, define a Siria como un Estado Socialista Laico, que admite al Islam como religión mayoritaria.El Medio Oriente se encuentra hoy en esta encrucijada política que amenaza con convertirlo, otra vez, en una hoguera.La historia de la Nación abunda en invasiones y guerras; en el año 200, antes de Cristo, Siria hacía parte del Aram. Estuvo sometida a Egipto desde el año 1530, a. C., hasta el 1250. En el Siglo VIII, a.C., Asiria subyugó a todo el país, y este pasó a Babilonia. Después que Alejandro Magno se apoderó de ella, fue provincia romana y también perteneció al Imperio Bizantino. Fue invadida también por los sarracenos. En 1616, los turcos otomanos se apropiaron de ella, hasta 1833, cuando fue conquistada por Muhammad Alï, quien la devolvió a Turquía en 1840. Los turcos fueron expulsados de ahí por los ingleses en 1918. El mundo tiene hoy sólo deseos de paz para Siria, una nación que, como otras, merece alcanzar sosiego, después de esta larga historia de invasiones, guerras, sangrías. Su agricultura, muy favorecida desde 1978 con la construcción de la represa de Tabka, produce cereales, algodón, olivas y hortalizas. Tiene ganadería ovina, caprina y bovina. También, petróleo, gas natural, fosfatos, sal gema y asfalto.La ONU cifra en 230.000 los desplazados internos y en más de 60.000 los refugiados en países limítrofes, como Turquía, además de que alrededor de un millón necesitan asistencia humanitaria, aseguran los medios.

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