Lo que dice un anillo

Marzo 21, 2013 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

El Anillo del Pescador que el papa Francisco acaba de rehusar en su metal tradicional, el oro, para lucirlo en plata, es una imagen de San Pedro en un bote, con el nombre del Papa alrededor.Como es sabido, Pedro salió a buscar a los primeros doce evangelistas, entre pescadores, gente de mar y del Tiberíades, capaces de abandonar la red y salir a la tarea más dura, la faena de almas.Como este anillo debe ser destruido cuando muere el pontífice, con un martillo de plata y marfil, el de Benedicto XVI fue solo rallado para significar el fin de su vigencia. Los rituales de la Iglesia en lo referente a la elección y anunciación de Papa tienen marcados elementos esotéricos y numerológicos. Al ungir al reciente Pontífice, por ejemplo, se tuvo en cuenta no solo la fecha y el mes, sino también la hora en concordancia con el año. Día 13 del mes 3, del 2013.En otra época el anillo se empleaba para sellar las bulas papales; el propio Papa hacía presión sobre el lacre. La mención más antigua de esta sortija aparece en una carta escrita por Clemente IV a su sobrino Pedro Grossi en 1265. El anillo que llevará el primer Papa americano tiene no obstante un diseño especial, ya realizado por el orfebre Enrico Manfrini para el papa Paulo VI (1973-1978), en el que aparece San Pedro “con las llaves del reino de Dios”. Manfrini, conocido como ‘El escultor de los Papas’, tuvo un homólogo en Colombia: el joyero barbacoano Gustavo Arias Salcedo, primo de mi padre, a quien la ciudad de Pasto encargó un anillo para Paulo VI en su visita a Colombia.Este regalo al Pontífice exhibió en su montura una réplica de la Plaza de Nariño. Arias como otros orfebres de Barbacoas, guardaron en sus joyas el secreto del bordado de oro o filigrana, técnica que sólo se conoce ahí y en Mompox.Por los anillos se han desatado guerras y se han sellado millones de amores. En Irlanda es famoso el ‘Anillo de Claddah’, que hace homenaje a una aldea pesquera, y se entrega áun como símbolo de amor eterno. Cuenta la historia de un tal Richard Joyce –nada que ver con el autor del Ulysses-, quien emigró a las Indias Orientales con la esperanza de hacer fortuna y contraer nupcias al regreso. Iba en viaje cuando fue hecho preso por un orfebre musulmán quien lo esclavizó. Joyce aprendió el arte de la joyería, y cuando el Rey Guillermo III pidió a los musulmanes la liberación de todos los prisioneros británicos, este regresó con un regalo especial para su novia, después de doce años: dos manos que rodean un corazón y una corona como símbolo del amor verdadero y eterno, sobre la inscripción “Let love and friendship reign…” (Que reinen la amistad y el amor).Claddagh está en las afueras de la ciudad de Galway, donde la gente va a buscar esta alianza. Cuando el anillo se lleva en la mano derecha con el corazón hacia fuera, indica que nadie ha ganado tu corazón; si la sortija mira hacia quien la lleva, indica que “su corazón está ocupado”. La leyenda dice que la chica que lo recibe, aunque sea divorciada o viuda, jamás será olvidada por quien la amó.El anillo de Claddagh tiene un poema escrito por A. Agnew, el cual dice: “Mis pensamientos son tan felices como la mañana. Mi corazón es tan ligero como el rocío. Con este anillo, recuerdo tu pasión y puedo pensar solo en ti. Tu obsequio de esas horas brillantes y felices. Quédate conmigo cada noche y cada día. Con las manos siempre unidas. Más de lo que las palabras puedan decir. Siempre juntos. Unidos por el lazo de nuestro amor…”.

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