Les mamelles du Chocó

Les mamelles du Chocó

Diciembre 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

Buenaventura fue la patria nutricia del escritor chocoano Óscar Collazos (Bahía Solano, 1942), lugar donde hizo sus primeros amigos, amores, devociones literarias.Buenaventura contó en la primera mitad del Siglo XX con una de las bibliotecas públicas más completas de Colombia. Muchos de los libros que recibía eran donaciones de los consulados que tenían ahí sus sedes. Fue presa de un voraz incendio, como la de Alejandría, pues siempre estuvo en una enorme casa de madera, esquinera, en el centro de la isla.Algunos de los libros salvados del desastre fueron a parar a la biblioteca de mi colegio, el Pascual de Andagoya, donde fue posible leer tempranamente a todos los clásicos rusos, y también a Baudelaire, a Rabelais con su ‘Gargantúa y Pantagruel’ y a Mark Twain, el escritor del sur de los Estados Unidos, cuya casa museo, paradojas del destino, estaba a dos cuadras del lugar donde viví en Hartford, Connecticut, por más de 12 años.Twain nos llegó pues con su Tom Sawyer, obsequio de la Embajada de los Estados Unidos, según rezaba en los sellos que traían estos libros en su primera página, así como su ‘Huckleberry Finn’, ‘Un yankee de Connecticut en la Corte del Rey Arturo’.En esa criba con los libros, Óscar Collazos aprendió a hablar también en perfecto inglés. Cuando viene a Cali y se vincula al TEC, había leído todos los buenos libros de la Biblioteca Pública y del Colegio. La publicación de ‘Son de Máquina’, cuentos donde recrea el ambiente de Semana Santa en La Pilota, la zona de tolerancia de Buenaventura, le trajeron temprana nombradía. Gabo y Álvaro Cepeda Samudio le hicieron cumplidos reconocimientos.Hoy, sus amigos de generación, Guillermo Perlaza, Enrique Cabezas Rher, Francisco Alzate, Maximiliano Caicedo, promueven, en compañía de Guido Rojas, Francisco Pineda Polo, Baudilio Revelo y el hermano menor del escritor, Alfonso Collazos, la entrega a Buenaventura de 1.500 libros de la biblioteca personal del autor de ‘La ballena varada’.Esta donación se hará a través del Banco de la República en el puerto, y por gentil ofrecimiento de la hija del escritor, Laia Collazos Amat. Laia es barcelonesa, como su madre, la notable escritora Nuria Amat, ganadora del gran premio de las letras catalanas, con un libro que recrea la vida de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky.El escritor cubano Leonardo Padura también abordó ese apasionante tema en su novela ‘El hombre que amaba los perros’; Mercader vivió en Cuba protegido por el stalinismo. Toda la historia de este crimen puede recordarse en la casa de Coyoacán, muy cercana a la de Frida Kahlo, donde está el escritorio del político y pensador ruso, el lugar donde Mercader descargó un piolet sobre su cabeza. Se observan aún huellas de tiros en la fachada de su vivienda, de la noche en que, supuestamente, el muralista David Alfaro Siqueiros y otros correligionarios atentaron contra Trotsky.La donación de Laia Collazos es de la mayor importancia para Buenaventura. De protocolizarse el gesto cultural, la entidad receptora debe comprometerse a salvaguardar este legado.Óscar Collazos vivió sus últimos años en Cartagena, donde adelantó una prolífica tarea periodística y literaria. Ahí también fue profesor universitario.A su tarea literaria sumó un ensayo sobre vida y obra de Arnoldo Palacios, el autor de ‘Las estrellas son negras’, nacido en Cértegui, Chocó. Arnoldo vivió buena parte de su vida en Francia, donde creo una fundación y dio a conocer un texto que debería ser de estudio en los claustros colombianos: ‘Le mamelles du Choco’ (Los senos del Chocó), donde hace una metáfora de cómo este departamento negro y pobre alimentó con sus pechos de oro y platino, por muchos años, a la Colombia del altiplano. Sigue en Twitter @cabomarzo

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