La sombra de Nasser

La sombra de Nasser

Septiembre 15, 2011 - 12:00 a.m. Por: Medardo Arias Satizabal

La palabra egipcia ‘Per-aa’, dio origen a ‘Faraón’, que traduce ‘Casa Grande’, una dignidad que le fue arrebatada en 1952 a Farouk I, el último descendiente real de los antiguos reyes del Nilo, el mismo que, hijo de Fuad, fue proclamado ‘Rey de Egipto y del Sudán, Soberano de Nubia, Kordofán y Darfur’.Encontrábase el soberano discutiendo la manera de desembarcar en el Canal del Suez un coche deportivo, cuando fueron a anunciarle que había sido destronado. Fue la última vez que los egipcios escucharon por radio la voz de un faraón; debió empacar maletas y refugiarse inicialmente en Italia para emprender, desde ahí, un lujoso periplo por el mundo, en el que no faltaron escándalos, pérdidas millonarias en los casinos -era devoto de la ruleta-, romances fallidos con pequeñas actrices y cantantes de ópera, bacanales en La Habana, al lado del yerno del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, el no menos célebre Porfirio Rubirosa.A los 22 años se había enamorado de una joven inglesa de la delegación diplomática destacada en El Cairo. Llegó a ser conocido como ‘El Rey Cleptómano’, pues aprovechaba los convites con otros mandatarios, para llevarse ‘algo de recuerdo’. Al Sha de Persia le robó una espada, y a Winston Churchill, un reloj de oro. Hacía llevar cuadras completas de caballos árabes al Caribe para jugar polo con sus amigotes, mientras el Egipto que había dejado atrás, despedazado por la miseria y el desprecio colonial de Francia y el Reino Unido, emprendía, en ese 1952, un nuevo camino, el de la república, en cabeza de Gamal Abdel Nasser. Este joven político y militar, nacido en Alejandría en 1918, fue quien en compañía de otros militares, creó la asociación de Oficiales Libres, que cesó, definitivamente, el poder dinástico de los faraones en Egipto.Con la república, Nasser se erigió como el inspirado del denominado ‘Panarabismo’, un movimiento que quiso contagiar a todo el mundo árabe, basado en la unidad de principios, búsqueda de paz y bienestar, pero en clara oposición a Israel, el ‘iceberg’ con el que chocó esta propuesta política que contó con la simpatía inicial de Siria y Jordania. Sin embargo, la derrota de Egipto en la guerra árabe-israelí de 1948, minó la imagen de Nasser y de su movimiento, el cual era ya claramente de inspiración socialista, con la venia y apoyo de la URSS.En el momento en que Nasser nacionaliza el Canal del Suez, para buscar un préstamo que le permita construir la presa de Asuán, en el Nilo, fundamental para la economía egipcia, gana la antipatía de Francia e Inglaterra, pero cuenta también con el respaldo de Nikita Krushev, quien en 1956 ofreció su apoyo a esta obra.Nasser fue presidente de Egipto entre 1956 y 1970, fundador de los países no alineados, o del llamado ‘centralismo positivo’, el cual no quería estar al lado de los rusos, ni junto a Estados Unidos, con una postura imparcial, amistosa pero crítica.Lo que se ha dado ahí, pues, es una revolución atípica. Se abre hoy un gran interrogante, pues no se sabe aún del papel real que cumplirán en las elecciones los ‘Hermanos Musulmanes’, y cuántos movimientos nuevos se generarán en esa parte del mundo, para obligar a marcharse a sus tradicionales mandatarios.Egipto, que esclavizó en el pasado a Israel, ha vuelto a enemistarse con esta nación, único puente con Occidente en el convulsionado Medio Oriente.Mientras Gadafi no se rinde, la enseñanza que dejan las revueltas árabes dice que la sociedad civil tiene aún el poder de elegir su propio destino, y cuando se levanta como una sola voz, puede deponer tiranos, reyes, sátrapas.

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